Playas Mexicanas FOR SALE

Ayer por la mañana en mi obligatorio ritual matutino y antes de hacer cualquier cosa por la que me paguen en mi empleo, abro mi correo electrónico –si, todavía existimos personas que usamos ese medio electrónico y el Myspace—, veo actualizaciones del Google Earth y sugerencias del Youtube, envío uno que otro correo y respondo sistemáticamente todos los que son requeridos. Abro, borro, limpio la carpeta de correos no deseados, elimino el spam y todo lo que huela a bancos y sus eternas invitaciones a obtener una tarjeta de crédito las cuales por arte de magia serán la solución a todos mis problemas, la panacea de todos mis males. Hago todo esto mientras escucho la radio de verdad y me tomo muy lentamente mi taza de café colado, en talega, como buen parroquiano sudcaliforniano.

Efraín Patinho/ A ras de tierra/ Octavo Día

Entre las múltiples curiosidades y ofertas que llegan a mi bandeja de entrada, las más preciadas son las publicaciones de una revista de ingeniería, geología, minería y metalurgia (los cuatro jinetes del apocalipsis en la biblia de los ecologistas más reacios y los iracundos conservacionistas del gabinete), los anti-cuentos y un portal que reúne diariamente las noticias más relevantes de todo el noroeste del País, mismos que abro con la misma impaciencia que la de un niño al romper la cubierta de su dulce preferido o la envoltura de un regalo. Este portal, así como diferentes diarios digitales, medios libres y radios comunitarias se han convertido en un puente invaluable que me conectan en gran medida con los hechos noticiosos de la región y del mundo, ya que hace doce años y por elección propia –al principio por falta de— decidí no ver televisión, excepto el béisbol, he de confesarlo.

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Cabo Pulmo (Fotografía de Olga Aragón)

Cuando estaba por terminar de revisar las noticias y mi oloroso café negro, abro una que me llamó la atención, me amargó el café, me arruinó la mañana y me obligó a redactar estas líneas. En ella se hablaba de la infausta propuesta del –ahora—diputado federal Manlio Fabio Beltrones Rivera la cual pretende reformar el Artículo 27 Constitucional, con lo cual se permitirá a los extranjeros adquirir de manera legal y sin necesidad de terceros o creando una empresa fantasma con domicilio en México (el gobierno les da trato como si fueran empresas nacionales y así pueden comprar bienes raíces aunque sea 100% estadounidense) tal como se viene haciendo desde hace mucho tiempo, propiedades inmuebles en las playas y litorales de nuestro País. En dicho Artículo se prohíbe a los ciudadanos extranjeros poseer tierras en una franja de 50 kilómetros en las costas y 100 kilómetros en las fronteras, con la propuesta del ex gobernador sonorense se cortaría de tajo esa restricción siempre y cuando las propiedades de los extranjeros sean de uso residencial y no comercial. Imagínese aquí lector, las risas pregrabadas que usaba el señor Segoviano allá en los 70’s cuando doña Florinda le daba la casi siempre inmerecida bofetada a don Ramón “¡y a la otra vaya a privatizar las playas de su abuela!”. Abyecto e irrisorio.

El argumento que el ex senador presenta es que se estaría dotando a México de “un instrumento jurídico adicional para promover la inversión productiva, el empleo, el crecimiento y el desarrollo regional”, mientras que el diputado oaxaqueño, también priista, Martín Vázquez Villanueva reza “necesitamos dar facilidades a la inversión productiva, como se hace en los países industrializados, donde hay empleos suficientes y sus jóvenes no tienen que viajar a otras regiones”. De nuevo lector, imagine las risas indicadas en algún insustancial monólogo del Adal Ramones y los redobles y remates del tal Rudy.

Mar de Cortés y el Valle de los Dioses (fotografía de Alfonso Cardona)
Mar de Cortés y el Valle de los Dioses (fotografía de Alfonso Cardona)

El cinismo de este ilustre personaje de la tragicomedia mexicana va en aumento logarítmico ahora que su partido vuelve a recuperar la hegemonía nacional. Con su amplio historial y astucia, por no decir colmillo retorcido, yo no me trago el cuento que desconozca inocentemente la situación actual de las inmobiliarias extranjeras que operan en el País, sobre todo en los destinos con playas, ahorcando a las pocas o casi nulas empresas nacionales del ramo, pues quienes pueden comprar estos inmuebles no confían en ellas y si en las agencias transnacionales. Tampoco creo que ignore que a lo largo del corredor Tijuana-Ensenada existen más de 57 desarrollos de bienes y raíces con más de 11 mil casas-condominios, todos ellos impulsados por el mercado estadounidense. Mucho menos le creo que no sepa que más del 90% de las empresas inmobiliarias que existen en la región de Los Cabos son estadounidenses las cuales compran terrenos a muy bajos precios y los revenden a sus compatriotas a precios exorbitantes, como lo señala la catedrática de la UABCS, María Luisa Cabral. En toda la región austral de la península es muy común ver en las oficinas de estas empresas fotografías de residencias de lo más lujosas y enormes terrenos costeros que se venden por acres, tan solo un ejemplo, de los 150 kilómetros de litoral del municipio de Los Cabos, solamente existen 3 playas públicas, los dueños de las ahora playas privatizadas son extranjeros en su mayoría provenientes de Estados Unidos y Canadá. La investigadora también apunta que entre los pocos beneficios que se obtienen de las ventas de bienes inmuebles están los impuestos sobre la renta, pero aún en ese renglón los estadounidenses ya saben cómo deducirlos o cómo reducirlos al mínimo con la asesoría de los corredores de bienes raíces.

Ejemplos hay muchos, el fenómeno está bien detectado y documentado, es objeto de investigaciones académicas y de bastante notas periodísticas de medios locales y nacionales. Es decir, no es nada nuevo, como tampoco lo es el peligro latente que éste representa tanto para la soberanía nacional como para los habitantes de la región que se ven desplazados por la misma polarización económica generando grandes problemas sociopolíticos y socioculturales, el caso de los pobladores que no pueden ir a bañarse a las playas porque están cercadas y con vigilancia, o peor aún, los pescadores que no pueden hacer sus labores más que en ciertas en áreas delimitadas.

La inmigración o colonización extranjera puede ser una especie de Caballo de Troya para la historia natural, cultural y etnográfica de la zona pues a la velocidad con la que crece representa un riesgo latente ya que pueden ser eliminadas rápidamente en las siguientes dos generaciones, prueba de ello es el cambio en la toponimia de muchos lugares, el mismo nombre de la península está siendo paulatinamente cambiado por “Baja” y es aceptado sin reparo por los mismos pobladores tal como supongo nuestros antepasados indígenas han de haber contemplado hipnotizados el fuego de una fogata mientras que fuera de sus cuevas soplaban los fuertes vientos invernales y las heladas de la última glaciación.

La otra parte que menciona “promover la inversión productiva, el empleo, el crecimiento y el desarrollo regional”, está demostrado que éstos son insuficientes y que los únicos beneficiarios de todo esto han sido las inmobiliarias y constructoras de capital extranjero, claro. Los empleos que se ofertan son de jardineros, meseros, albañiles, mucamas, cocineras, nanas, cantineros, mozos y demás servidumbre que se requieren en los castillos del gran rey llamado turismo hegemónico, todos ellos relegados a los cinturones periféricos de las ciudades con sus indicadores de marginación bien presentes.

Puño y Letra

En su implacable objetivo de terminar de desmantelar y entregar los bienes de la nación al capital privado, proceso que empezó en la administración de Miguel de la Madrid con la entrada del paquete neo-liberal, se acentúo en gran medida en el periodo presidencial de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León y siguió en las subsecuentes administraciones panistas, el PRI-gobierno por medio de sus levanta-dedos en San Lázaro pretende privatizar nuestras playas entregándoselas a precios irrisorios a extranjeros promoviendo con esto la especulación brutal y la marginación de los pobladores locales de esas comunidades. Saltan al aire las siguientes preguntas: ¿Cuántas miles de hectáreas tendrá Manlio Fabio Beltrones? ¿A quién busca beneficiar, al pueblo o los empresarios extranjeros (ni siquiera a los nacionales)? ¿Permitiremos que esto siga pasando? Si es así, nuestra identidad como mexicanos y nuestro sentido de pertenencia (ojo, no confundir con el patrioterismo ni patriotismo, ese es el de camisas verdes cuando juega la selección o el fervor guadalupano cada 12 de diciembre) está por los suelos. Me aterra pensar que esto sería una clara señal o un termómetro que indica el bajísimo nivel de nuestra autoestima, los desechables que son nuestros principios como ciudadanos comprometidos.

*Efraín Patinho@EspiralCimarron. Texto originalmente publicado en el periódico digital Octavo Día, en el siguiente sitio: http://www.octavodia.mx/articulo/40578/playa-mexicanas-for-sale