El rostro de la pobreza, insufrible y patético

Siempre que puedo, me voy a lugares donde se pueda ver y oír a la gente. Es importante observar cómo los rostros de mujeres, niños y ancianos han sido castigados por los polvos del tiempo, por la miseria y el desprecio de los políticos. Resulta dramático verlos a los ojos, cuando estos ya no expresan nada. Pareciera que estos seres humanos son llevados a un inmenso desierto en el que, sin duda, los espera el exterminio. Deambulan viviendo su soledad, sus tristezas y sus hambres. ¿Buscan, acaso, asirse de algo parecido al olvido para que su infelicidad o su muerte, pasen sin darse cuenta de ellas? Los mortales que aún no sufrimos ese nivel de acoso, debemos observar con elemental detenimiento lo que se da en las ciudades, en los pueblos y en el campo,  para ayudar a lograr el cambio y no quedarnos abatidos por el espanto y la indignación

 Jesús Sosa Castro/ A los Cuatro Vientos

Por muchos años vimos en las carreteras cómo familias enteras ofrecían en venta variados tipos de animales, muertos y vivos, para poder sobrevivir. Desde lagartijas hasta carne de quien sabe qué. Esto que empezó siendo explicable por la pobreza ancestral de los campesinos y de los indígenas, pronto se convirtió en un fenómeno que abarcó a las ciudades. Hoy, en los restaurantes, centros comerciales y calles, pulula un ejército de pobres, desde niños hasta ancianos, que ya no solo es un problema social, sino una especie de vergüenza colectiva. Muchos de ellos son menesterosos de verdad, aunque también existen los vivales

niños hambreVer a estas personas retorcerse por hambre, es verdaderamente lastimoso. Insufrible. Pero lo patético de este fenómeno está en la grotesca actitud del gobierno y del sistema político que reparten limosnas para incrementar la obesidad, el hambre y la clientela electoral. Según indica el Centro de Análisis Multidisciplinario, CAM, de la UNAM, “los gobiernos federal y estatales invirtieron 36 millones 366 mil 541 pesos por cada pobre de este país durante los últimos 42 años, pero en lugar de disminuir la pobreza ésta aumentó 58.2% en el mismo ciclo”

De 1970 al 2012, el gasto gubernamental en este rubro, creció 96.1% mientras el número de pobres se elevó de 31.4 millones  a 54 millones en el mismo lapso. El CAM califica de “fracaso total el modelo económico actual y la política social de combate a la pobreza” Las políticas de las que habla Peña Nieto, son justamente eso: ¡Un paliativo electoral! Hay que cambiar el modelo económico, para impedir que el sistema se siga comiendo a sus hijos

¿Algún funcionario con dos dedos de frente puede afirmar que lo que propone Peña Nieto va a resolver el problema del hambre y la pobreza, “cuando el 56 % de los niños de cero a cinco años vive en condición de miseria, mientras en México hay 21 millones de mexicanos menores de 17 años que viven en la indigencia alimentaria” según lo han advertido el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)?

La Sra Isabel Crowley, de Unicef México, dice que “la pobreza es una violación a los derechos humanos que de no atenderse puede comprometer el desarrollo económico y la cohesión social del país” Hay evidencias que indican que la irritación social crece porque a la vista no hay soluciones. Gonzalo Hernández Licona, del Coneval, afirma que “un 46.2% del total de los mexicanos que padecen hambre y pobreza pertenecen al sector infantil y que son los Estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Veracruz los que mayormente concentran esta situación” “Si se quieren atender los problemas de hambre y de pobreza hay que cambiar el modelo económico y procurarle a estos sectores educación, salud y seguridad social”

rosario y peña nieto
El priísta Enrique Peña Nieto, presidente de México y la otrora izquierdista Rosario Robles, sellando con un beso su pacto político.

Este es el rostro de la pobreza y el hambre en nuestro país. Querer resolver estos problemas dándole galletas, atole y cámaras fotográficas a los hambrientos, como propone Rosario Robles, es una vergüenza que nos debe llenar de indignación. Los políticos deben ocuparse de este grave problema. Hay que decir no a las propuestas del gobierno federal. Lo que hay que hacer es sacarlos del conformismo silvestre que los tiene atrapados y evitar que se la pasen en la espera de que el gobierno, los partidos o los particulares, les den su limosna o su despensa. Hay que obligarlos a pasar de la queja a la organización, para que se incorporen a la lucha y dejen de ser la clientela electoral del statu quo

Hay que enseñarle a estos sectores no sólo a exigir trabajo, educación y salud. Hay que desincorporarlos del corporativismo político que los ha deformado para hacer de ellos, el principal bastión de una clientela electoral adocenada, lastimera y agachona. El hambre y la pobreza se combaten luchando en contra del sistema político que ha empobrecido y hambreado a nuestro pueblo. Lo que propone el gobierno, es pura demagogia barata.

jesus sosa castro*Jesús Sosa Castro. Destacado militante de la izquierda mexicana. Articulista de SDP y colaborador de A los 4Vientos.