México requiere 20 astrónomos por cada millón de habitantes. Ahora apenas tiene uno por cada 500 mil

La calidad de la investigación astronómica en México depende de la formación de recursos humanos, de los proyectos en los que se participe y los recursos que se destinen, destacó William Lee, director del Instituto de Astronomía.

Academia Mexicana de Ciencias

Los astrónomos mexicanos realizan investigación que se encuentra en la frontera del conocimiento.

Por la calidad de sus artículos, frecuentemente, son citados en revistas internacionales arbitradas, forman parte de consejos evaluadores y reciben premios por sus observaciones.

En ello coincidieron participantes de la mesa redonda “El futuro de la Astronomía y la Astrofísica en México”, que forma parte del programa “Hacia dónde va la ciencia”.

William Lee, director del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), consideró que «hay tres ingredientes para que la astronomía tenga impacto en la sociedad: uno es contar con recursos humanos; dos, tener la infraestructura experimental y los laboratorios; y por último, inyectar recursos económicos sostenidos a diversos plazos para diferentes proyectos».

La astronomía en México –agregó- se ha desarrollado adecuadamente, sin los efectos de la endogamia.

Las tres principales revistas del mundo: Astrophysical Journal, Monthly notices of the Royal Astronomical Society y Astronomy & Astrophysics someten a arbitrajes rigurosos los estudios que reciben. En estas publican astrónomos mexicanos son requeridos para arbitrar artículos de sus colegas de otras partes del mundo.

Por su parte, el investigador emérito de la UNAM y miembro titular de la AMC, Manuel Peimbert comentó que la comunidad de astrónomos del país debe crecer.

«Si queremos que la astronomía tenga un impacto positivo en el desarrollo cultural del país, necesitamos 20 astrónomos por millón de habitantes, y para ello se tiene que aumentar el gasto para ciencia y tecnología en los próximos seis años hasta llegar al 1% del Producto Interno Bruto», comentó.

"Si queremos que la astronomía tenga un impacto positivo en el desarrollo cultural del país, necesitamos 20 astrónomos por millón de habitantes", dijo Manuel Peimbert (Foto: AMC).
«Si queremos que la astronomía tenga un impacto positivo en el desarrollo cultural del país, necesitamos 20 astrónomos por millón de habitantes», dijo Manuel Peimbert (Foto: AMC).

Se estima que en esta área actualmente hay 234 investigadores en México, es decir, un astrónomo por cada 500 mil habitantes. Un 22% está compuesto por mujeres.

Esa la cifra decreció en los últimos años pues antes rondaba el 40%, de acuerdo con estimaciones de Itziar Arextaga Méndez, coordinadora de Astrofísica del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica e integrante de la AMC.

«La comunidad astronómica afortunadamente no se encuentra centralizada en el Distrito Federal: hay grandes centros en Puebla, Morelia, Baja California e institutos que en los últimos años han aumentado su plantilla en Guanajuato, Jalisco y Nuevo León», destacó.

Mientras tanto el investigador Laurent Loinard, del Centro de Radioastronomía y Astrofísica, habló sobre el Gran Telescopio Milimétrico en Puebla que en colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts, ha tratado de recoger las primeras imágenes del agujero negro que hay en nuestra galaxia. Para ello se utilizan varios radiotelescopios en todo el mundo en conjunto para producir imágenes en altísima resolución con el fin de conocer su estructura.

“Esta es –dijo- una muestra de los proyectos de envergadura en los que participa México”.

Por su parte, el doctor Felipe Rubio, director general del Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial expuso algunas aplicaciones que han salido de la astronomía, que es ciencia básica, para insertarse en la industria. Estas aplicaciones comenzaron por el ramo automotriz y actualmente desarrollan equipo para la industria aeroespacial de Estados Unidos.

«Realizamos transferencia de tecnología para la industria. Por ejemplo, el diseño y fabricación de un instrumento de observación infrarrojo que requiere alto vacío. El que nosotros desarrollemos esas capacidades en México y capacitemos y certifiquemos a micro, pequeñas y medianas industrias permite hacerlos proveedores con base en el conocimiento que se está generando en las universidades. Su valor aumenta”, comentó.

El programa “Hacia dónde va la ciencia” es organizado por la Academia Mexicana de Ciencias, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia.