Contra la discriminación y el asedio a los homosexuales

Lo se bien. La ira es como el viento, va y viene. En cambio, el odio es más concreto, como una piedra enterrada en la cabeza.

Joaquín Bohigas Bosch/4Vientos

 Cuando odiamos a una persona o grupo de personas, no buscamos la manera de explicar o aplacar la furia que nos agobia, sino justificarla y encontrar como lastimar lo más posible a los que detestamos. Frecuentemente, nuestro ensañamiento es desproporcionadamente mayor que las ofensas sufridas o las amenazas que nos acechan.

Uno de los fundadores de las ciencias de la computación y de la inteligencia artificial fue el científico británico Alan Turing. También contribuyó notablemente a la derrota del nazismo, diseñando las técnicas, métodos e instrumentos con los que descifraban los mensajes de la marina de guerra alemana. En vida, debió haber sido querido y admirado por su gobierno y sus compatriotas. Para su desgracia, en 1952 el gobierno británico lo arrestó por tener relaciones sexuales con otro hombre y fue castrado químicamente. Acosado por tanto odio, Alan Turing se suicidó dos años después.

Además de sus enormes cualidades intelectuales, Alan Turing era un excelente corredor. En 1947 participó en el maratón de la Asociación de Atletas Amateurs y terminó la carrera en 2 horas, 46 minutos y 3 segundos, unos 11 minutos más que el atleta que se llevó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948.
Además de sus enormes cualidades intelectuales, Alan Turing era un excelente corredor. En 1947 participó en el maratón de la Asociación de Atletas Amateurs y terminó la carrera en 2 horas, 46 minutos y 3 segundos, unos 11 minutos más que el atleta que se llevó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948.

En Inglaterra la homosexualidad fue despenalizada en 1967, casi un siglo después que en México. En la actualidad, hay 113 países en los que los homosexuales no son perseguidos legalmente. Pero, sólo en la mitad de ellos está prohibida su discriminación en el lugar de trabajo y las parejas homosexuales pueden contraer matrimonio en apenas quince naciones. Trágicamente, aun son considerados criminales en 78 países y se les puede aplicar la pena capital en Afganistán, Arabia Saudita, Irán, Mauritania, Nigeria, Somalia, Sudán y Yemen, tal como se prescribe en la Biblia: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre” (Levítico 20:13).

En 1513, el conquistador Vasco Núñez de Balboa hizo que perros hambrientos se comieran a cuarenta “hombres obsequiosos que vestían afeminadamente”.
En 1513, el conquistador Vasco Núñez de Balboa hizo que perros hambrientos se comieran a cuarenta “hombres obsequiosos que vestían afeminadamente”.

Los homosexuales, sobre todo los de sexo masculino, son discriminados, acosados y violentados en todos los países. Pero sus peores vejaciones no se pueden comparar con las terribles atrocidades que sufrieron en el pasado. Por ejemplo, según Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, los chichimecas le “extraían sus partes interiores por el culo mientras permanecía atado a una estaca, tras lo cual algunos muchachos vertían cenizas sobre el cuerpo hasta que este quedaba enterrado bajo ellas … cubrían todo el montón con muchos trozos de leña y le pegaban fuego”. ¿De donde salió tanto odio?

Regiones que se activan cuando sentimos odio: el lóbulo frontal (F), el putamen (P) y la ínsula (I). La imagen de abajo fue obtenida mediante Resonancia Magnética Funcional (fMRI).
Regiones que se activan cuando sentimos odio: el lóbulo frontal (F), el putamen (P) y la ínsula (I). La imagen de abajo fue obtenida mediante Resonancia Magnética Funcional (fMRI).

Las emociones y los sentimientos están “alambrados” en el cerebro. Hace unos años identificaron el circuito del odio, cuatro regiones del cerebro que se “prenden” y conectan entre sí cuando vemos a una persona por la que sentimos rencor, desprecio o repulsión. Las redes neuronales están genéticamente determinadas, por lo que es posible alterar las emociones inhibiendo o suprimiendo los genes que las activan o “prenden”. Por ejemplo, un grupo de científicos produjo ratones intrépidos quitándoles el gen con el que su cerebro “prende” el circuito del miedo. Sin el menor asomo de temor, estos ratones se pasean frente a las narices de cualquier gato, usualmente (pero no siempre) con resultados funestos. Obviamente, la evolución ha favorecido la supervivencia de ratones miedosos.

La temeridad y la pasividad pueden ser igualmente nocivas. Es más fácil manipular, controlar, agredir y exterminar a comunidades e individuos incapaces de odiar. En consecuencia, la evolución también favorece la supervivencia de especies, grupos y sujetos dotados con el circuito del odio, que nos alerta y templa nuestra aptitud cuando amenaza un individuo, una tribu o una nación psicópata, o cuando hay que competir por una pareja sexual o un recurso natural.

Pero el origen del odio homofóbico parece inexplicable, porque el Estado, la institución o el individuo agresor no gana nada con ello. No se compite por un recurso y la sociedad no está más segura persiguiendo homosexuales, porque sus actos “criminales” no tienen víctimas. La homosexualidad no es una enfermedad mental y por lo tanto no está asociada a psicopatías que amenacen nuestra seguridad. Como la infertilidad y la castidad, puede interrumpir la continuidad de la línea familiar. Pero no es una amenaza a la capacidad reproductiva de la sociedad ni a nuestra sexualidad. Por el contrario, la homosexualidad masculina mejora las oportunidades reproductivas del hombre heterosexual.

Es notable que solo nuestra especie padece la furia homofóbica, lo que sugiere que es un producto cultural, una ideología tóxica que hemos tolerado durante demasiado tiempo. El odio, el acoso, la discriminación y la violencia hacia los homosexuales es injustificable. Debe ser combatido del mismo modo que el odio hacia personas de otras razas, nacionalidades, clases sociales, tribus, religiones, sexo u opiniones políticas.

Texto original de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgada en Francia el 26 de agosto de 1789. Su primer artículo establece que “Los hombres han nacido, y continúan siendo, libres e iguales en cuanto a sus derechos”.
Texto original de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgada en Francia el 26 de agosto de 1789. Su primer artículo establece que “Los hombres han nacido, y continúan siendo, libres e iguales en cuanto a sus derechos”.

El Estado tiene la obligación de protegerlos, como a cualquier ciudadano. Pero no lo hace. En un informe especial, la Comisión Nacional de Derechos Humanos reporta que entre 1995 y 2006, México ocupó el segundo lugar de crímenes por homofobia en América Latina. El Estado tiene la obligación  de perseguir la discriminación por orientación sexual pero, según el mismo informe, es un delito en sólo la tercera parte de las entidades federativas.

El Estado debe garantizar los mismos derechos a todos los ciudadanos, pero las parejas homosexuales en Baja California y en la mayoría de los Estados no pueden adquirir créditos bancarios en común o incluir a su pareja en pólizas de seguro o en servicios médicos estatales y no tienen derecho a la adopción. Sobre esto último, cabe señalar que, basada en las investigaciones científicas que hay sobre el tema, la Academia Americana de Pediatras argumenta a favor de la adopción por parejas homosexuales.

La educación y la cultura son los instrumentos más importantes para combatir la discriminación y la violencia hacia los homosexuales, promoviendo el conocimiento, la comprensión y la tolerancia hacia otras formas de ser y de pensar. Es hora de dejar de verlos a través de ideas estereotipadas. Es hora de dejar de pagar el precio que engendra el miedo y la ignorancia. Es hora de dejar vivir en paz a esta sufrida minoría. Es hora de reprogramar nuestros circuitos de odio. La juventud ya lo está haciendo.