¡Malditas domésticas…! Se pasó de la raya

Todos los que hayamos tenido el infortunio de prender la televisión y pasarle por los canales aztecas, justo cuando en ella aparece una de las caras más desagradables de México, sentimos como la sangre como que se va acumulando en el cerebro, haciendo que hasta las más beneficiadas de nuestras neuronas se desconecten cuando aparece el rostro de una de las vergüenzas televisivas que más años han durado en la televisión, me refiero al conductor Daniel Bisogno.

Doctor Álvaro de Lachica B. / Alianza Cívica / A los 4 Vientos

Pues resulta que este periodista publicó el martes 7 de marzo en el periódico Basta, una columna titulada ¡MALDITAS DOMÈSTICAS!, en el cual, Bisogno, acusa al “personal doméstico que llega a trabajar con los famosos acaba por ser malagradecido, encajoso, abusivo y ratero”, dice el presentador.

“Y esto lo digo porque en cuanto se van, sea por angas o por mangas, acaban por querer hundir a su ex patrón. Hagan memoria ¿No a Alicia Villarreal, con su pelo de sopa Maruchan, se la llevaron al baile sus ex empleados? ¡Le sacaron hasta la risa! ¿Cuántos han demandado a Luis Miguel, a Juan Gabriel, en este caso de Juanga peores de malagradecidos porque igual el sueldo no se los pagó completo, pero ¿usted cree que no les dio trato preferencial?”, agrega.

“Es más –continúa–, estoy seguro que hasta su masajito con calambre se deben haber llevado los mocitos ¿Y todo para qué? Para que acaben demandando, que quieren no sé qué tanto, ¿por qué no se quejan de todas las veces que se les dan sus buenos centavos extras o cuando se les regala que la ropa, que el juguete para el niño que tienen fuera del matrimonio, las veces que se les enferma el hijo o la madre casi siempre en lunes o regresando de vacaciones o de todo el robo hormiga que van haciendo día a día o cuando ya nomás les falta pasar con su carrito por tu despensa de todas las cosas que se llevan las malnacidas? ¡Ah, pero ahí sí nadie dice nada!”, señala.

“Cuando las malditas se quedan con los cambios de lo que se les encarga, eso sí se les olvida. De demandas por parte de las domésticas no se han escapado Ricky Martin, Joan Sebastian y Shakira, a quien demandaron sus empleados, un encajoso y malnacido matrimonio que trabajó con ella durante tantos años”…

Para nosotros, es común ver en los medios, principalmente electrónicos, escenas donde se hace burla de las características de estas trabajadoras para hacer reír a la teleaudiencia, lo que viola el derecho de las personas a no ser discriminadas, así como lo ha hecho anteriormente este conductor, también lo realizan Esteban Arce, Jorge Ortiz de Pinedo, Israel Jaitovich, Omar Chaparro, Adal Ramones y hasta el nefasto de Facundo, entre muchos otros, siempre con el aval de las televisoras y sin que las instancias de gobierno reparen en dichas violaciones a la ley.

El trabajo del hogar ha sido una labor delegada tradicionalmente a las mujeres; menospreciado y cuyo valor económico y social apenas empieza a reconocerse. Este trabajo ha sumergido a un sector de la población en la discriminación social, cultural y económica. Las trabajadoras del hogar realizan las tareas que por necesidad, o por comodidad, los integrantes de muchos hogares no asumen por sí solos: limpiar, lavar, hacer las compras, planchar, cocinar, cuidado de los infantes o adultos y adultas mayores, y muchas tareas más.

No obstante la clara violación del derecho de no discriminación, los comunicadores y conductores de televisión comercial defienden su derecho a la libre expresión y así lo han expresado en diferentes momentos. Desgraciadamente tienen razón, pues lo que expresan, puede ser el mejor pretexto para la reflexión social, por lo que nadie tendría derecho a prohibirles que comuniquen o expresen situaciones de la realidad social a través de sus tonteras.

El problema radica en cómo lo dicen y los juicios de valor que emplean, pues muchas veces las expresiones y representaciones de estereotipos sociales responden a prejuicios sociales construidos a partir de la visión machista, heterosexista, misógina y homofóbica; en el ámbito de la vida cotidiana y a muchas personas, les significa violencia, exclusión y discriminación.

Por otro lado, se vuelve indispensable que la sociedad reconozca la importancia y el aporte que las trabajadoras y trabajadores del hogar realizan, no sólo como apoyo en la limpieza y funcionamiento interno de los hogares, sino como sector que se integra a la vida económica y permite a otros desarrollarse profesionalmente. 

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