Green Peace emprende campaña mundial en defensa del maíz mexicano

 La organización ambientalista mundial está convocando a la gente a firmar una carta que será enviada a Enrique Peña Nieto en la que se solicita al gobierno mexicano prohibir las siembras comerciales de maíz transgénico en todo el país.

 A los Cuatro Vientos

El enlace para firmar esta petición es el siguiente:  http://www.greenpeace.org/mexico/es/Ciberacciones/Que-No-Decidan-Por-Ti/

Green Pace expone las razones fundamentales por las que considera necesario prohibir el maíz transgénico en México

1) Son un peligro para la biodiversidad y los ecosistemas.

2) Generan resistencia en insectos y en la maleza.

3) Suponen incremento en el uso de tóxicos.

4) Contaminan cultivos convencionales, orgánicos y nativos, por medio del flujo genético, vía insectos, viento o intercambio de semillas.

5) Implican riesgos en la salud de las personas, favorecen la aparición de alergias y problemas en los órganos internos, entre otros.

6) Acabarán con las variedades originales de maíz y ponen en peligro la autosuficiencia alimentaria de México.

7) Perjudicarán a la economía de los agricultores mexicanos, ya que las ganancias son monopolizadas por unas cuantas multinacionales.

A continuación el texto íntegro de la carta:

Enrique Peña Nieto

Jefe del Ejecutivo Federal

Gobierno Federal

PRESENTE

maizLa primera demanda que recibió su gobierno al inicio de esta administración, el pasado 3 de diciembre, fue la de proteger el maíz mexicano y prohibir las siembras comerciales de maíz transgénico en todo el país.

Han transcurrido más de 100 días de su gobierno  y las solicitudes de siembras de maíz transgénico a escala comercial, que Monsanto, Pioneer y Dow Agrosciences presentaron en octubre del año pasado, siguen vigentes

Hasta la fecha su gobierno no se ha pronunciado respecto a cuál será el destino del maíz nativo de México, así como sobre los riesgos ambientales, económicos y sociales de sembrar comercialmente variedades transgénicas de este grano en nuestro país. Por eso hoy le preguntamos claramente: maíz transgénico, ¿sí o no?

El maíz es el grano más importante para la alimentación del pueblo mexicano y con mayor demanda en el mundo. Perder las 59 razas y miles de variedades que se cultivan en diversas regiones de nuestro territorio por la contaminación genética comprometería seriamente nuestra soberanía alimentaria. ¿Está dispuesto usted a que perdamos este valioso patrimonio autorizando la siembra comercial de maíz transgénico?

Como mexicanos,  tenemos derecho a  decidir el rumbo de nuestra alimentación. Su gobierno no debe atentar contra la seguridad alimentaria del pueblo de México.

Por esto, respetuosamente le exijo prohibir inmediatamente las siembras de maíz transgénico en cualquiera de sus fases (piloto, experimental y comercial).

¡Su gobierno debe defender nuestro derecho a la alimentación, prohibiendo el maíz transgénico ya!

Mitos y realidades del maíz transgénico

Greenpeace también argumenta sobre las mentiras y verdades en torno al cultivo del maíz transgénico

Mito: Es seguro para el medio ambiente.

Realidad: Gran parte del maíz transgénico es del tipo Bt que fue manipulado para producir un insecticida que ataca al gusano barrenador europeo, pero también perjudica a otros insectos que ayudan a controlar plagas, entre ellos la mariposa monarca. Esta toxina se acumula en los suelos de cultivo y por lo mismo podría afectar su fertilidad a largo plazo.

Mito: Es seguro para la alimentación humana.

Realidad: La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública la información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. Científicos han revelado que Monsanto omitió reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas.

Mito: Se necesita para combatir al cambio climático.

Realidad: Estudios independientes confirman que el etanol de maíz es no sustentable como método de bioenergía. El uso de maíz para este uso eleva los precios de los alimentos y amenaza la seguridad alimentaria. La reducción de CO2 es mínima debido a la energía que se usa para fabricarlo.

Mito: Brinda beneficios económicos

Realidad: Por el contrario, compañías como Monsanto ofrecen préstamos a campesinos pobres para que compren sus caras semillas transgénicas. Al final los campesinos terminan con deudas y se ven forzados a adquirir más préstamos. Ya sea por comprar semillas o por contaminación «accidental» cientos de productores estadounidenses se han visto forzados a pagar millones de dólares. Y dado que las semillas transgénica no tienen los altos rendimientos que prometían, lo único que hacen es enganchar a los productores a paquetes tecnológicos más caros y dañinos para la biodiversidad.

Mito: Ayudará a reducir el hambre

Realidad: El hambre es un problema de distribución y de falta de recursos. Son demasiadas las personas que no pueden tener acceso a los alimentos básicos, no porque haya escasez de éstos, sino porque no tienen suficientes ingresos para ello. Las semillas transgénicas no están diseñadas para resolver el hambre del mundo sino para producir ganancias para las corporaciones.

Mito: Es posible la coexistencia entre cultivos transgénicos y convencionales

Realidad: Los cultivos transgénicos contaminan los cultivos convencionales, los orgánicos, los alimentos y la miel. Cuando se cultivan fuera del laboratorio es imposible parar el curso normal de la naturaleza: de los insectos, de la polinización o las corrientes de aire. Por ello la contaminación se expande de manera natural e inevitable. Si el maíz transgénico contamina las plantas nativas de maíz, estamos en peligro de perder estas plantas madre que son el origen de todas las variedades de este grano, lo que sería un desastre mayúsculo.

Mito: Es imposible detener la tecnología transgénica

Realidad: Hasta ahora la mayoría de los transgénicos se cultivan sólo en cuatro países: Estados Unidos, Argentina, Canadá y Brasil. Otros países se han opuesto a su cultivo. A más de una década de sus inicios, la industria biotecnológica no ha logrado imponerse, debido a todos los riesgos ambientales, económicos y de salud que conlleva y a que no resuelve ningún problema del campo. En México, a pesar de que en 2009 se aprobaron las siembras experimentales de maíz transgénico, el rechazo a esta tecnología entre campesinos, consumidores y científicos independientes es creciente.