¿Estrategia o marasmo?

Me parece que el acto de Morena en el Hemiciclo a Juárez el día 18 de marzo no estuvo mal. La evaluación y las propuestas que hizo Martí Batres sobre los intentos de privatizar la renta petrolera, estuvieron a la altura de lo que la gente esperaba. No obstante, hay otras cuestiones que conviene empezar a discutir y corregir

Jesús Sosa Castro/ A los Cuatro Vientos.

 Desde hace varios meses, acontecimientos trascendentes han cimbrado a la opinión pública, sobre los cuales, los líderes de Morena no han dicho nada. En varios sectores, preocupan las repercusiones que traería la privatización de la renta petrolera y es hasta ahora que se hace un planteamiento público realmente importante. Se ha roto el silencio. ¿Por qué no se decía nada o se decía poco sobre esto? ¿Estaba fríamente calculado? Parece que los directivos no se percataban de la importancia que tiene estudiar a tiempo los problemas que cruzan la vida nacional

Los acuerdos que se toman en la cúpula, sólo Andrés Manuel, Martí Batres, el Dr Javier Jiménez Espriú, Claudia Sheinbaum y algunos que andamos en las redes sociales, estamos duro y dale difundiéndolos para que haya los resultados que  se buscan. Pero el resto del Consejo Nacional, pasando por los demás órganos de dirección hasta llegar al Comité del DF, ni elaboran, ni convocan, ni mueven un dedo para garantizar el éxito de estos acuerdos. ¡Esta es la percepción que se tiene!

¿Qué es lo que está pasando? ¿Elegimos mal a nuestros dirigentes? ¿Nos fuimos con la finta de que había que escoger a los más honestos aunque no tuvieran experiencia política? ¿Son problemas económicos personales los que impiden que muchos dirigentes cumplan a cabalidad con las funciones y tareas asignadas? ¿Se están trasladando al Partido Nuevo las prácticas y los vicios de esa conducta tribal de trabajar cada quien para su santo para que un día esas tribus y sus dirigentes se suban al carro del Partido para seguir medrando con las canonjías que facilita el poder?

De otra manera no se explicaría que los “jefes” de algunas corrientes que temprano decidieron ingresar a Morena y dejar sus antiguos partidos, no estén trabajando para ella, sino fortaleciendo sus propios grupos y dándole aire a sus militantes, sean o no competentes en el desempeño de las tareas consideradas relevantes. Los que aspiren a eso, tendrán que haber construido con ciencia y paciencia el Partido Morena, pues este y los ciudadanos son los que los pueden llevar al poder

Lo más grave estriba en que muchos dirigentes muestran una escalofriante incapacidad para elaborar propuestas políticas y analizar (*) los asuntos de interés nacional. Ya hace tiempo se observa este fenómeno. Asuntos tan relevantes como los del 1o de diciembre y la represión, el intento de desarticular el Proyecto democrático de la UACM, la Reforma Educativa, la ley laboral, el Pacto por México, la Ley de víctimas, la ampliación del IVA del 16 al 19% y su repercusión en medicinas y alimentos y la inminente reforma para privatizar la renta petrolera; son temas que todos debiéramos estar discutiendo para mejor informar a la gente ¡Pero aun no es así! ¿Se trata, acaso, de una estrategia de nuestros líderes o es el marasmo en que vivimos una buena parte de los dirigentes y de los cuadros medios de Morena?

Hacer el trabajo de afiliación y de organización en nuestros espacios territoriales es una tarea muy importante. Pero la construcción de un partido no puede armarse con las mismas prácticas ni al margen de las necesidades y demandas de la gente. Tiene que construirse a partir de posicionamientos políticos, de proyectos y de ideales. Cuando esto es la espina dorsal de una organización política, entonces los que andamos construyéndolo en las colonias, pueblos, barrios y ciudades, tenemos las herramientas necesarias, para atraer a los ciudadanos a las filas de Morena y combatir con éxito los proyectos privatizadores de las mafias

Nadie como Morena dispone de un potencial ideológico, político y cultural tan vasto y ligado a lo mejor de los académicos e intelectuales, como lo tiene el Movimiento Regeneración Nacional. Por eso no se entiende, que teniendo este virtuoso conjunto de mujeres y hombres de lo mejor que ha producido el país, haya tanto retraso y a veces ausencia total de opiniones y análisis sobre los principales problemas que aquejan a la nación

¿Por qué solo opinan Andrés Manuel y Martí Batres? ¿Qué pasa con los dirigentes del DF, centro neurálgico donde se generan y desembocan los principales problemas nacionales?   ¿Qué es lo que está atando el trabajo y la opinión de los líderes y los cuadros medios de Morena para ampliar el horizonte de nuestras elaboraciones y propuestas? ¿O nos van a salir con que se trata de una estrategia política fríamente calculada? ¡Por favor, no nos subestimen!

(*) Andrés Manuel López Obrador, Martí Batres, Javier Jiménez Espriú y Claudia Sheinbaum, hasta ahora, son los que han opinado sobre la reforma energética y de telecomunicaciones. Sobre otros temas no hay opinión