Sobre el nuevo papa ¡Francisco, Francisco!

¿Puedes ir a Asís, tu ciudad natal, dónde todos te conocen, y frente a la casa de tu padre ponerte a bailar y a cantar, batiendo palmas y gritando mi nombre? (Nikos Kazanzakis: El Pobre de Asís)

Hugo Almada Mireles*

 He leído con atención, como muchos de ustedes, las noticias y los comentarios sobre la elección del nuevo Papa: que se trata de un argentino (la primera vez que el honor le corresponde a un latinoamericano), jesuita (también la primera vez que corresponde a un miembro de la orden del De Loyola) lo que para muchos es sinónimo de preparación y sin duda de nuevos vientos en la Iglesia. También que se trata de un hombre conservador en los temas en los que la misma Iglesia lo es (matrimonios gay, homosexualidad, anticonceptivos) que no es sino lo que se podía esperar, tratándose de un cardenal); y los comentarios críticos, sobre su polémica con el gobierno de los Kichner en Argentina y de su papel en la represión de la dictadura argentina de 1976.

No conozco la situación interna de la Iglesia y no sé en realidad si esto es mejor o peor que lo que se podía esperar. Pero si estoy escribiendo es por mi consternación de darme cuenta que se va a llamar Francisco.

El nombre del pobre de Asís, el que vendió sus bienes y los repartió a los pobres y se fue a vivir con los leprosos, el que no temió proclamar la voz de su Dios a costa de su ego y fue capaz de ir radicalmente en contra de sus apegos (el epígrafe del libro de Kazanzakis corresponde a este segundo llamado, para Francisco mucho más difícil que el primero), el del corazón en la paz, el que era capaz de escuchar y de serenar a las fieras, el que fue perseguido por las estructuras jerárquicas de la Iglesia de su tiempo y que respondió sencillamente “sin limitaciones, y sin límites” cuando le preguntaron cómo era capaz de amar a los obispos que lo perseguían.

¡Qué atrevimiento!

Ojalá y un céntimo del espíritu del pobre de Asís, uno de los hombres más hermosos que ha dado la humanidad, pueda soplar sobre este hombre y traer los vientos de renovación que tanto necesita nuestra Iglesia y nuestro mundo.

 *Hugo Alonso Almada Mireles. Coordinador de la Maestría Psicoterapia Humanista y Educación para la Paz de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) Comentario compartido de su muro de facebook a Ños Cuatro Vientos.