¿Pueden ir con seguridad los niños a la alta montaña?

No hay mucha investigación sobre el mal de altura en niños. Sin embargo, hay dos líneas principales que puedes seguir para responder esta pregunta

Carlos Rangel / Montañismo y Exploración

1. Los niños deben hacer deporte de manera recreativa, sin forzarlos a ser competitivos.

2. La altitud mata neuronas. En un estudio realizado en personas que han subido a más de cinco mil metros, se encontró que todos eran afectados, en mayor o menor medida.

Estos dos puntos delinearían la prioridad de la seguridad de los menores en comparación con el anhelo de subir una montaña.

La revista Desnivel publicó un artículo sobre el origen genético del mal de altura. En realidad, no dice nada más que hablar del trabajo del equipo que hizo el estudio, pero no indica aspectos prácticos. Hay que ser muy cuidadosos al leer este tipo de noticias en medios que no son científicos, porque suelen ofrecer una visión que no es correcta.

Hablando de niños, también debes tener en cuenta que los hay que viven a cinco mil metros (Himalaya, Andes), pero son personas que fueron gestados y han nacido y vivido ahí. Y el lado contrario: que un niño de 13 años subió al Everest, pero que para proteger la integridad de los niños, Nepal y China prohibieron el ascenso a montañas de ocho mil metros.

Para dar una respuesta clara a la pregunta: no hay una metodología para entrenar a niños, pero se puede aplicar la misma que se usa para adultos, aunque con mucha más precaución. La exposición a altura con los síntomas que conocemos de mal de altura, pueden causar problemas serios a los niños a mediano o largo plazo.

Libros que se puedes leer acerca del tema:

Mal de Altura

El alpinismo mata el cerebro

El Edema Cerebral de Altitud puede provocar sangrados cerebrales

Peligros a la salud infantil y del adolescente

Hay dos aspectos que se han discutido mucho en diversos medios con relación a la altitud en niños, y es la razón por la cual no hay muchos estudios de ello.

Cesar Sánchez / Montañismo y Exploración

NIÑOS MONTAÑAA.- El sistema nervioso humano inicia su maduración y conectividad en el cuarto mes de gestación, pero no lo termina sino hasta los 10 años post natales. Y de ahí, por etapa: Del primer año del nacimiento, hasta los 3, el encéfalo (cerebro) prácticamente no tiene mielinizadas sus conexiones (la mielina es un recubrimiento de las neuronas que facilita la transmisión de señales). No termina de formarse hasta los seis años.

De los seis a los diez años, el 20 por ciento de las neuronas aún no terminan de madurar y terminar sus conexiones finales. En esta etapa, los procesos de «aferencias», «aprendizaje», «maduración emocional y conductual» son esenciales, junto con una excelente alimentación, educación y vida social. Pero lo que se subraya con mucha atención: —con oxígeno— el vivir en ambientes ricos de oxigeno es esencial para asegurar una maduración del sistema nervioso.

Hay casos de niños que nacen y viven en altitud y por ende ya tienen predefinido un ajuste de la ingesta de oxígeno genético, pero para la mayoría no es recomendable subirlos a más de 2000 metros de desnivel en menos de 24 horas, y no hacerlos permanecer más de 6 horas por encima de los 6 mil metros. La aclimatación prácticamente no se debe hacer, o bien se les entrena en montaña, pero no altitud.

B.- El sistema cardiovascular respiratorio y arteriolar termina de madurar aproximadamente a los 8 años mientras el ritmo cardiaco se ajusta alrededor de los 10 años. De ahí hacia la pubertad, y sobre todo los cambios de masa muscular, provocan variaciones de tensión arterial, respiración y hormonales que hacen muy difícil la adaptación del corazón, aunque no está documentado que potencialmente hayan de lesiones.

Esto quiere decir que un niño entre 10 y 14 años —que no está aclimatado, porque antes de los diez no se debería— tiene dificultades a adaptarse a la altitud al mismo tiempo que se enfrenta a su metabolismo de adolescencia.

En suma, alguna de la escasa bibliografía siempre sugiere —sin concluir— que no debe exponerse a altitudes extremas, ni grandes variaciones a una persona hasta después de los 16 años, por lo menos, por riesgo de presentar problemas de oxigenación, o de lesión cardiovascular.

Sí al entrenamiento de montaña, pero no de altitud. Mucho menos un plan de aclimatación.