En Guachochi, "El Garzal", al terminar la celebración del Día Internacional de la Lengua Materna.

¿Y había algo que celebrar? Buena pregunta. Hacia mediados del Siglo XVI por lo menos otros siete idiomas, además de los idiomas tarahumar, tepehuán, guarojío y pima, eran hablados en lo que ahora es territorio chihuahuense, y todos ellos, por supuesto, con sus respectivas y quizá numerosas variantes.

Enrique Alberto Servín Herrera* / A los Cuatro Vientos

Al comenzar este tercer milenio, por todas partes en el país los idiomas indígenas retroceden aceleradamente frente al castellano que a sus hablantes les imponen las escuelas, los procesos de despojo o penetración de sus territorios, los medios masivos de comunicación y la necesidad de migrar ellos mismos a las ciudades, empujados por la miseria o la violencia. Hoy mismo, en Guachochi, en plena «celebración» de lo que queda de aquella diversidad, los adultos discutían en tarahumara y en tepehuán la urgente necesidad de revitalizar estos idiomas, mientras volteaban y se dirigían a sus hijos, quizá inconscientemente, en castellano.

El año pasado el momento emotivo del evento fue el comentario de uno de los gobernadores tarahumares, quien al final se dirigió a los organizadores y nos dijo: «Gracias por hacer esto, porque nosotros somos una gente triste, y con esto ustedes nos vienen a traer alegría».

Hoy lo fue la participación de Don Rafael González Herrera, quien a sus ochenta y tantos años es uno de los últimos narradores pimas. Al estar recibiendo el nombramiento de «Ra’íchali Tibúame», Guardián de la Palabra, se soltó llorando. Cuando le pregunté que por qué se había emocionado tanto, nos respondió: «Me acordé de mi ‘amá, que era la que me contaba todas esas historias cuando yo era chiquito. Y pensé en que nunca me imaginé que un día alguien me iba a estar aplaudiendo por volver a contar esas historias, de viejo, cuando ya ni siquiera queda nadie que las entienda».

enrique servín*Enrique Alberto Servín Herrera. Nació en Chihuahua, Chihuahua, en 1958. Poeta. Ha sido coordinador del taller de poesía Gilberto Owen y de talleres de poesía y narrativa; editor de la Editorial Flor de Arena (Universidad Autónoma de Chihuahua) y de Solar. Traductor del árabe, catalán, francés, inglés, polaco, portugués y ruso. Becario del FONCA, creadores con trayectoria, 1998. Premio Chihuahua de Literatura 1994 por Elogio para los dedos y otros poemas. Actualmente es el coordinador del “Programa Institucional de Atención a las Lenguas Indígenas” (PIALLI), del Instituto Chihuahuense de la Cultura.