Morena, un partido nuevo, o una coalición de tribus

 Haber sido miembro del Partido Comunista Mexicano y fundador de los que confluyeron en el Partido de la Revolución Democrática siempre me ha llenado de orgullo. La entrega, honestidad, lealtad a principios, sacrificio y  mística a las causas del pueblo, fueron por muchos años la línea de conducta de militantes y directivos. Mucho aprendí  de los líderes del PCM, PSUM, PMS y al principio, también de los que dirigieron el PRD. Sin embargo, a la vuelta de unos cuantos años, me he dado cuenta que fui parte de aquellos que no hicieron lo suficiente para que los partidos en los que militamos cientos de miles de personas, contribuyeran al desarrollo de una cultura en la que se pusieran por delante los ideales, la honestidad, el contacto con el pueblo y sobre todo, los valores morales y espirituales que son la ausencia principal en el comportamiento actual de nuestra sociedad

Jesús Sosa Castro/ A los Cuatro Vientos

Estas preocupaciones vienen a cuento porque en la construcción de un partido nuevo, no un nuevo partido, existen evidencias de que hay personas y sectores que quisieran repetir en Morena, aquellas debilidades y prácticas que no contribuyeron en la conversión de una sociedad en una fuerza políticamente consciente, que luchara por su liberación. Hay miles de compañeros que esperan que los dirigentes de sus partidos recuperen para la militancia y para el pueblo, la parte sustantiva de un proyecto que se fue perdiendo paulatinamente por la visión chata de los “líderes” de esos partidos y por la descomposición política que los carcomió por dentro y por fuera. Otros, al percatarse de que en lugar de rectificar, están profundizando la separación entre élites oportunistas y la base de sus organizaciones, se están desprendiendo de su antigua militancia para hacer grandes y fuertes las filas de Morena

Siendo explicables la actitud y la toma de estas decisiones, muchos compañeros al integrarse a este Partido Nuevo, están arrastrando consigo los vicios, prácticas y comportamientos de esa cultura política que deformó y castró ideológica y políticamente a esos partidos, para convertirlos en instrumentos al servicio del régimen. Hoy, son la expresión de una crisis  irreversible de la que va a ser muy difícil que se levanten. Carecen de credibilidad, han perdido a sus militantes, abandonaron sus proyectos  programáticos  y padecen un agotamiento ideológico que se expresa en que tribus y corporativos no son capaces de influir en los ciudadanos para darle el triunfo electoral a cada uno de esos partidos. Para alcanzar el poder o para conservarlo, echan mano de la compra del voto, de la amenaza, del chantaje y de la dádiva como un sucedáneo de las normas que establece la ley

Esta es la razón por la cual en el primer Congreso Nacional de Morena, se acordó impedir que al convertirse en una nueva organización, se repitieran los vicios y deformaciones de esa izquierda moderna y de la derecha. Puso el acento en que no debieran ingresar grupos y personas que sembraran en el seno de Morena, el virus del oportunismo, la corrupción y el clientelismo electoral. Queremos ser un partido del todo nuevo. ¡Un partido construido por la gente, cuidado por la gente, apoyado por la gente y al servicio de la gente!

Por eso el proceso de afiliación no puede prestarse a confusiones. Al seno de Morena pueden entrar todos los ciudadanos, mujeres y hombres, que estén dispuestos a trabajar por un cambio verdadero. Pero en este conjunto de fases sucesivas en las que trabajamos varios cientos de voluntarios convencidos, no caben las simulaciones ni se valen los ases bajo la manga. Debe haber claridad suficiente para que quienes trabajan en la afiliación y quienes ingresan al Partido Nuevo, no generen confusión ni quieran llevar  tramposamente agua a su molino. Se trabaja por un perfil propio, por un rostro de un partido distinto a los existentes, no solo por lo que ve a su proyecto político sino por sus prácticas y comportamientos ante la sociedad.

No es correcto, por tanto, que haya compañeros que quieren estar en Morena y al mismo tiempo en su viejo partido. O estamos en uno o estamos en otro. No conviene andar con las siglas y vicios a cuestas en las filas de un partido en construcción. Esta actitud no debe ser aceptada por nadie. Trabajamos por un partido nuevo, con rostro, perfil, prácticas políticas y liderazgos nuevos, con arraigo y apoyo de la sociedad. No queremos una coalición de tribus con todo lo que estas significan, en las filas de Morena. Quien quiera mantener esas prácticas que se quede en su partido. Los que están ingresando a Morena con la clara actitud de dejar atrás las viejas prácticas que paralizaban su trabajo político y los convertían en simple clientela electoral, hay que ayudarlos a que entiendan los nuevos propósitos y las nuevas formas de hacer política en este partido en formación. Para bien de éste y para bien del país, es necesario que cuanto antes, queden claramente deslindados los proyectos y las posiciones políticas que se están impulsando.

En las circunstancias que vive México, cuando los liderazgos de los partidos de “izquierda” se han pasado a las filas de la derecha, cuando la irritación y las frustraciones sociales se están acrecentando por la incapacidad y la ilegalidad con que han sido impuestos los gobernantes, los que estamos construyendo Morena no debiéramos dar pauta a la creación de un frankestein lleno de tribus y de vicios. No podemos permitir que andando los meses  tengamos que hospitalizar a la criatura porque ésta nació con taras irreversibles. Estamos a tiempo para hacer bien las cosas, trabajar debidamente los objetivos y deslindar claramente nuestro proyecto para evitar, que al paso de los meses, le salgamos a la sociedad y a nuestros militantes con que a chuchita la bolsearon.

jesus sosa castro*Jesús Sosa Castro. Destacado militante de la izquierda mexicana. Columnista. «Soy jubilado,me dedico a leer y escribir.Tengo una columna semanal en SDP noticias»