Calderón mintió, jamás presentó examen de admisión en la UNAM

Un ratito en Harvard; en la UNAM, ¡jamás! A propósito de Felipe de Jesús: con su tortuosidad, su insania, con esa proverbial actitud taimada, tartufa de los monaguillos reprimidos e hipocritones afirmó, frente a los alumnos de la Libre de Derecho, que él había tratado de inscribirse en la UNAM, pero que había sido rechazado por falta de cupo y ser originario de Michoacán. Gracias a la diligencia y acuciosidad del joven licenciado Joaquín Núñez Goitia, quien se echó un clavado en los archivos de servicios escolares de la UNAM, durante los años en los que Felipe de Jesús, recién salido de un colegio confesional Valladolid de Michoacán, inició sus estudios profesionales, es posible afirmar que no existe ningún documento que demuestre que, con ese nombre y datos precisos, un aspirante hubiera promovido su revalidación de estudios y su ingreso a la Facultad de Derecho. Felipe de Jesús mintió una vez más

 Ortiz Tejeda/ La Jornada*

 ¿Cuántos, como este escribidor, llegados de los más recónditos rumbos del territorio, si llenábamos los requisitos básicos del reglamento, obteníamos la inscripción? Somos miles de miles, los migrantes de Baja California (de ambas, en ese tiempo), Sonora o de Yucatán, Quintana Roo (el viaje duraba días). Existían casas de asistencia, segundos hogares para oaxaqueños, zacatecanos, tabasqueños. La Casa del Estudiante, en la Plaza del Carmen era el crisol en el que se fundían historias, temperamentos, fisonomías, lenguajes, sonsonetes, músicas, sabores, colores, proyectos y simples ilusiones (a veces más factibles), de los jóvenes mexicanos a lo largo y ancho del territorio. Sí, de éste, el que Felipe de Jesús no alcanzó a conocer ni menos comprender ni como candidato ni como el presidente que nunca fue.

Definitivamente, la UNAM no era su territorio natural porque ésta es el ámbito de la libertad de cátedra y de todas las demás: pensamiento, expresión, crítica, manifestación, investigación (científica y artística, no policiaca), de creencias, de preferencias sexuales (del sexo que es gozo y liberación, no pecado, represión, culpa y condenación eterna). La UNAM no sólo transmite conocimientos, democratiza el saber, divulga y populariza la cultura La UNAM forma mexicanos nacionalistas y ciudadanos universales, de conciencia crítica y no dogmática; profesionistas con responsabilidad social, no corsos con patente (cédula) profesional. La Universidad, autónoma siempre de los gobiernos, cualquiera que sea el color que ostenten, pero permanentemente comprometida con la nación que le dio origen y de la que es parte indisoluble. ¿Qué iba a hacer Felipe de Jesús en un medio tan hostil? ¿Sufrir erisipela y morir de inanición? Pero, ¿tenía necesidad de mentir al cuarto para las 12, a costa de la UNAM? Yo no se lo podía permitir. Y me falta investigar su dicho sobre la Universidad Nicolaíta de Michoacán.

*Fragmento de la columna: “Nosotros ya no somos los mismos”, publicada en La Jornada (http://www.jornada.unam.mx/2013/02/18/politica/014o1pol)