Nuevamente los vándalos

Desde el alba hasta muy avanzada la noche irrumpían, salvajes, sembrando a su paso brutalidad, ignorancia y bastedad.

Héctor Sandro/ El Cuento

Ya no quedaban armas capaces de repeler semejante agresión.

Uno, entre muchos, descubrió que la única y más fácil defensa era mantener el televisor desconectado.