Luna negra: Cuatro tortillas…eso se compra con el aumento al salario mínimo

En la estufa, la sopa de letras soltó su hervor, olía sabrosa, sazonada con un cubito grasoso de dizque pollo magui. Juanita moría de hambre, pero antes de servirse un plato de letritas caldosas y humeantes, debía ir a comprar tortillas.

Olga Alicia Aragón Castillo/ A los Cuatro Vientos

 -Compras sólo un kilo; no alcanza para más- le indicó su mamá-. Vas a la tortillería de Don Serafín, porque ahí vale 16 pesos, en otras partes las venden a 18. ¡Pero apúrate, mija! Ya mero llega tu papá a comer y sabes que debe regresar pronto al trabajo.

Juanita es una niña extraña, tiene una rara obsesión, siempre piensa en números. Mientras le despachan las tortillas no puede evitar contarlas. “Son 37, bien redondas”, dijo sonriente, y se preguntó cuánto costaría cada tortilla, si el kilo vale 16 pesos.  Batalló un poco, pero se acercó a la verdad. “Creo que cada una cuesta 45 centavos”.

En cuanto llegó a casa, tomó un lápiz y sobre su cuaderno precisó el dato: ¡43 centavos cuesta cada tortilla! Casi gritó, satisfecha por esa habilidad para las matemáticas, que tanto le elogiaban, pero guardó silencio al ver que su padre había entraba a la casa muy enojado.

-¡Son fregaderas! Este hijo de la tiznada nos hunde en la miseria, nos deja el país destrozado y se va muy campante con una pensión vitalicia de 250 mil pesos mensuales-, decía el humilde albañil, blandiendo el periódico que anunciaba, cuatro días antes de que concluyera el gobierno de Felipe Calderón, el aumento autorizado al salario mínimo: el minisalario pasaría de 60.57 pesos diarios a 62.33 pesos. Un incremento de 1.76 pesos al día.

-¡Desgraciado! ¡No le bastó con jodernos con la reforma laboral! Y se decía el “presidente del empleo”- Martín escupió el coraje y se sentó a la mesa buscando animarse con la sopa caliente.

Juanita hizo cuentas. Se le amargó el bocado.

“Cuatro tortillas”, calculó, “a eso equivale el aumento al salario mínimo de mi papá, a poco más de cien gramos de masa cocida”. Se tragó sus pensamientos. Dejó que su familia disfrutara la comida.

En China un puño de arroz; en México cuatro tortillas

Antes de concluir su mandato, Felipe Calderón Hinojosa publicó en el Diario Oficial de la Federación los salarios mínimos que estarían vigentes durante 2013. Para la región “A” (Baja California, Baja California Sur, Guerrero, Chihuahua, Distrito Federal, Jalisco, Estado de México, Nuevo León, Sonora, Tamaulipas, y Veracruz) será de 63.33 pesos diarios; mientras, en la “B” (Aguascalientes, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas) será de 59.08 pesos al día.

En China todavía existen zonas rurales donde la gente cobra su salario con dos tazones de arroz. En México, si el salario mínimo se pagara en tortillas de maíz, apenas alcanzaría para cuatro o cinco kilos.

En dos décadas el salario mínimo perdió 80% de su poder adquisitivo, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En México, 23 millones de personas viven con 20 pesos al día, reveló el Banco Mundial en su Reporte de Desarrollo Mundial 2012.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2011 del INEGI, revela que sólo 13 millones 210 mil mexicanos laboraron más de 48 horas a la semana, para percibir ingresos suficientes para vivir. Sin embargo, 6.7 millones de mexicanos perciben sólo un salario mínimo, más de 3 millones reciben una compensación y 10 millones más están en excesiva precariedad.

 Con un salario mínimo se compraban 50 kilos de tortillas…

Rubén Martín, periodista y sociólogo, escribió el pasado 25 de diciembre en el periódico El Economista:

“El indicador de cuantos kilos de tortilla se pueden comprar con un salario mínimo debería ser introducido en el análisis de la política, porque, ¿de qué sirve la supuesta llegada de la democracia al país y la supuesta derrota del autoritarismo si con el salario de este año apenas se puede comprar 10 por ciento de las tortillas que compraba un salario mínimo en 1982?”

Los datos históricos y el registro puntual los lleva a cabo desde hace más de 25 años el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM. En 1982 con un salario mínimo nominal (de 6.47 pesos) se podían comprar 50.9 kilos de tortilla; en agosto de 2012 un salario mínimo (de 62.33 pesos) apenas alcanzaba para 5.05 kilos de tortillas.

El reciente estudio del CAM revela un deterioro brutal del poder de compra del salario en México. Un salario mínimo de 2012 alcanza apenas para comprar 20 por ciento de lo que se alcanzaba en 1987.

En 1987 se necesitaban cinco horas de trabajo para comprar la canasta básica, ahora se requieren 23 horas. Todos los indicadores muestran una mayor explotación del trabajo y a cambio, menos ingresos y prestaciones.

De esa magnitud es la catástrofe.