En tierras del Zarco, un encuentro singular

En junio de mil novecientos sesenta y seis me fui a estudiar a la Unión Soviética. Era la época de la guerra fría en el mundo, se padecía el anticomunismo paranoico de los gobiernos norteamericanos y en México vivíamos la más bestial persecución diazordacista contra los comunistas. Por tanto, este viaje se hacía cubriendo ciertas prácticas de seguridad, para no ser blanco fácil de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, que  iban y venían por el mundo como juan por su casa, husmeando actitudes revolucionarias y cazando incautos que, según ellos, “eran o parecían” agentes del comunismo internacional

Jesús Sosa Castro/ A los Cuatro Vientos

Las tareas que me habían asignado eran de una enorme responsabilidad. Estudiar el marxismo y entender, con mejor visión los problemas nacionales para cambiar las cosas que desde entonces ya venían agobiando al país. Entendí que esto no era cualquier cosa. Hacerlo y sobre todo estudiarlo fuera de México, implicaban muchas cosas y riesgos que había que afrontar con toda sensatez. Lo primero que me hizo temblar, fue subirme a un avión. Mi origen campesino me había hecho experto en el manejo y en la monta de asnos y caballos, pero subirse a un monstruo del aire hecho por la inteligencia diabólica del hombre… era otra cosa. Pero ni hablar, eran tiempos de cumplir con las indicaciones del CC, y también aprender cosas para enfrentar con mayor margen de éxito a los que, de manera enfermiza, se siguen considerando los dueños del “mundo libre” En esas condiciones salí de México, lleno de presiones, dudas y miedo

Pues bien. En ese mismo vuelo iban otros comunistas con el mismo destino: estudiar en la URSS. Solo que los militantes del PCM de entonces, no todos nos conocíamos. Muchos trabajaban en la clandestinidad, los más venían del interior del país y otros, los que daban la cara públicamente como dirigentes del partido, lo hacían corriendo el riesgo de ser encarcelados o asesinados por el régimen. En estas condiciones llegué a la Unión Soviética. Rodeado de varios camaradas que viajamos juntos, sin saber que éramos del mismo partido y que íbamos a cubrir las mismas tareas de estudio en la entonces gran potencia del socialismo

Al regresar a México, la Dirección del Partido nos encomendó diversas tareas. Nos hicieron profesionales del trabajo de organización, formamos las células comunistas en el movimiento obrero y campesino, participamos en la construcción de algunos sindicatos y con el tiempo, nuestro trabajo nos llevó a ser propuestos como miembros del Comité Central del Partido Comunista Mexicano. El nivel de esas responsabilidades rebasaba con mucho  nuestros augurios

De entonces a la fecha han pasado  cuarenta y siete años. En este lapso, desapareció el PCM. Cedió su lugar a otras fuerzas políticas en aras de la unidad. Junto a miembros honestos y mucha basura, formamos el Partido Socialista Unificado de México, PSUM, el Partido Mexicano Socialista, PMS, y el Partido de la Revolución Democrática, PRD. En todos estos partidos militamos por convicción y, sin falsas modestias, algo significó nuestro esfuerzo y nuestra experiencia en la construcción de una izquierda honesta y democrática. Sólo del PRD salimos decepcionados por el reculón que a los principios y al proyecto original, le imprimieron los chuchócratas, hoy adheridos sin recato alguno a la política del PRI y del PAN. Mis camaradas de aquellos tiempos se me perdieron. ¡MORENA nos está volviendo a juntar!

Como el mundo es pequeño y no hay espacio bastante para perderse en definitiva, las redes sociales nos volvieron a ubicar y ayudaron a encontrarnos y comer juntos en Yautepec, Morelos. El encuentro fue memorable. Hablamos de nuestras experiencias de partido, de los acosos a la democracia por parte de la derecha, de los sube y baja de la izquierda modosita y también hablamos del mal gobierno que está haciendo el Dr Mancera. Hicimos un apretado recorrido por la historia que ha quedado grabada en las haciendas de Cocoyoc, Atlahuayán y San Carlos

Hablamos de las andadas del Zarco, de sus amores con doña Manuela. Recordamos los apuntes que hizo Don Ignacio Manuel Altamirano sobre sus andanzas con Juárez, comentamos los pasajes en los que describe a los sembradores de flores de Xochimancas y vimos lo que queda del río que fluía por las riberas floridas de Yautepec. Todo esto ha sido destruido por el hombre, por los cacomiztles del PRI y por los políticos tranzas y ladrones de todos los partidos, incluidos los del PRD. Han acabado con la esperanza y el futuro de la gente.

¿Nos rendimos ante este negro panorama? ¡No, mil veces, NO!  Estela Higareda, María Eugenia Valdez, María Luisa Don Juan Memije, Carmen Rincón Berthier, Antonio Retana, Álvaro Ochoa y Jesús Sosa Castro, no aceptamos las vueltas en U. Vamos hacerle honor a nuestro tiempo. Al frente está nuestra formación comunista y un trabajo al lado de lo mejor de la izquierda. Cincuenta años de bregar por la democracia y la perspectiva de hacer de Morena un partido en el que se realice la gente, no permite pérdida de tiempo ni desperdicio de recursos humanos. Luchamos por la equidad y la justicia y a eso vamos a dedicar lo mejor de nuestro esfuerzo.