Los ambulantes y una lección de dignidad

 Un grupo de vendedores ambulantes, otomíes, mazahuas, mixtecos, nahualts y mestizos, quienes desde hace varios años vendían sus mercancías en el Centro de la Ciudad de Chihuahua, al ser desalojados de sus espacios de trabajo con la incertidumbre de su reubicación, nos han dado una gran lección de dignidad, de amor a la vida y de su identidad como mexicanos.

Pbro. Camilo Daniel Pérez/ A los Cuatro Vientos

Al ser desalojados, ellos hicieron una protesta pacífica en la Calle Independencia frente al Palacio Municipal el pasado 22 de diciembre, siendo reprimidos con lujo de fuerza, esposados como si fueran de los peores delincuentes y, además, les sustrajeron sus mercancías.

Queda como anécdota que a Porfiria no la pudieron esposar porque se le “resbalaban las esposas de sus diminutas manos”. La dejaron libre. A raíz de esta represión optaron por denominarse el “Grupo 22-12”. Ellos están exigiendo una audiencia con el Presidente Municipal, a quien le piensan entregar un escrito en sus manos que bien vale la pena comentar por la profundidad de sus reflexiones:

Están conscientes de que los espacios que les han arrebatado son solamente un símbolo de algo más grave y profundo que está sucediendo: Para ellos ya no hay lugar en esta sociedad actual, ya no forman parte del engranaje moderno de la Ciudad. En la represión escucharon frases como éstas: “Ustedes ya no caben aquí, mejor váyanse”, “Afean la Ciudad”… “Se trata de limpiar el Centro”… “Se trata de darle vida al Centro”, expresión de un funcionario que tiene un trasfondo de discriminación. En su escrito ellos dicen que el Plan Municipal de Desarrollo “ha diseñado espacios para grandes centros comerciales y financieros, excluyendo el modelo tradicional popular de mercados y comercio que sostiene nuestra identidad cultural”.

Por eso dicen que su lucha es para que “seamos considerados como mexicanos más que nunca”.

Lo anterior lo dicen de esta manera los obispos Latinoamericanos en su Documento de Aparecida: “Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo: la exclusión social… Los excluidos (de una economía globalizada) no son solamente explotados sino sobrantes y desechables” (No. 65).

De ahí que lo que estos nobles mexicanos y mexicanas que se la parten a diario para conseguir el sustento para sus familias están exigiendo, ante todo y sobre todo, respeto a su dignidad, pues no hay peor cosa que un gobierno ningunee a sus ciudadanos, a los que fue en campaña con efusivos saludos y abrazos a pedirles su voto. Lo menos que pueden hacer las autoridades es pedirles una disculpa y, ojalá, como ellos lo exigen, se busque una “solución integral” y se establezcan “criterios claros de asignación (de lugares) evitando el lucro y acaparamiento por unos pocos”.

Los ambulantes están conscientes de su reubicación, pero tampoco quieren que se les trate como “basura”. Grande error sería, por parte de las autoridades, hacer oídos sordos y, más aún, seguir ofendiendo y ninguneando a esta gente. Ojalá así lo entiendan el señor secretario Eloy García Tarín, el señor subdirector de Gobernación Javier Alberto Torres Cardona y, sobre todo, el Presidente Municipal, Marco Adán Quezada Martínez, pues la indignación es contagiosa.