Trascendencia de los archivos familiares

Manuel Guillén Guillén* / A los Cuatro Vientos

Toda  persona está ligada a un devenir histórico, pues como humanos, somos capaces de tener conciencia de uno mismo, es decir, nos asumimos como seres pensantes, con una identidad y sabemos que un día moriremos. Por lo tanto, ligamos nuestra existencia a la noción de tiempo, sin la cual, la evolución personal no tendría los mismos significados. Lo anterior nos ayuda a nutrir la memoria, entendiendo que cada persona resguarda en ella recuerdos e información que se convierten en constancias de su propio vivir.

Pero por otro lado, también vamos dejando testimonios físicos de nuestra existencia, como suelen ser los documentos y las fotografías. En tal sentido, podemos distinguir dos: las de carácter oficial, y las personales. En el primero de los casos se pueden mencionar actas de nacimiento, de matrimonio, de defunción, certificados escolares, títulos de propiedad, testamentos, recibos de pago, contratos, diplomas, constancias, pasaportes, cartillas militares y médicas, etcétera. Estos documentos tienen distintos propósitos, pero podemos concluir que son los que nos dan validez legal en nuestra relación con el Estado, y que reafirman las funciones como individuos dentro de esa estructura que deriva de diversas instituciones.

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Foto post mortem: últimos momentos familiares, Panindícuaro, Michoacán, 1953. /Colección Familia Guillén Guillén.

En cuanto a las fuentes personales, encontramos principalmente cartas, diarios, invitaciones, tarjetas y fotografías. En este caso, las fotos se vuelven doblemente interesantes, pues a través de ellas podemos apreciar la evolución personal, familiar y de amigos, lo mismo que de los lugares donde nos desenvolvemos diariamente, como la casa, el trabajo, la escuela, las calles, las playas, entre otros.

Estos testimonios de nuestras vidas representan los vínculos personales más preciados, reafirman nuestra existencia en lo individual y las formas de relacionarnos con las personas y espacios que consideramos importantes para nosotros. Dentro de esta vertiente podemos incluso agregar aquellos papeles y fotos que de alguna manera heredamos de nuestros antepasados familiares, ya sean de carácter oficial o personal, pero que por su relativa lejanía en el tiempo, se ven como un tesoro de alta estima sentimental.

Desgraciadamente, en repetidas ocasiones no valoramos nuestros archivos personales, y mucho menos, los de familiares fallecidos como padres y abuelos; dando como resultado la pérdida de esta información por considerarla “vieja” e inservible. Es aquí donde cobra importancia fundamental la preservación de documentos y fotografías, pues son testigo de nuestra conformación como individuos, pero también se vuelven primordiales para la historia de la familia, el barrio y la ciudad, componentes básicos de los procesos históricos.

Con lo anterior, la invitación del Archivo Histórico de Ensenada para que las familias preserven sus archivos, y al mismo tiempo, el ofrecimiento para compartirlos con nosotros, ya que la tarea principal de esta institución es la preservación de la memoria histórica de la ciudad.

30 de diciembre de 2012

MANUEL GUILLEN GUILLEN*Historiador, docente en el Instituto Latinoamericano manuelg_guillen@hotmail.com