Una montaña de sueños

Estoy por cumplir setenta y cinco años el veinticinco de diciembre. Es un madral de años. En este tiempo lo único que he acumulado han sido arrugas, experiencia y una cantidad infinita de aprendizajes políticos. Todo me han dejado, menos dinero y poder. A lo largo del tiempo he vivido variados oficios. Muchos me han marcado, otros, los traigo pegados en mi piel. Al lado de mis padres  trabajé la tierra con arados de palo y yunta de bueyes. Sembré con ellos el maíz, el nuestro, no el de Monsanto. Fui, así lo creo, un niño campesino, feliz. Antes de ir a la escuela primaria en Acatlán de Osorio, en la parte Sur de la Mixteca Poblana, fui monaguillo en la iglesia de mi pueblo. Después me vine a México de mojado, mojado en mi propio país. Y aquí, en el vientre de este monstruo, me hice hombre en la mejor acepción de la palabra. Nací a la vida política y cultural, siempre ligado a un número indeterminado de luchadores por la libertad y la justicia

Jesús Sosa Castro*/ A los Cuatro Vientos

 Fue un honor andar al lado de Othón Salazar, Demetrio Vallejo y Valentín Campa. Un tiempo después trabajé con Ramón Danzós Palomino, Evaristo Pérez Arreola, Gilberto Rincón Gallardo. Fui miembro del Cuerpo Directivo del Movimiento Revolucionario del Magisterio y participante en la Central Campesina Independiente. En Atoyac de Álvarez, Gro, en reuniones con maestros y campesinos, conocí a Lucio Cabañas. Junto con otros amigos y camaradas participamos en el Frente Electoral del Pueblo, con Danzós como candidato a la Presidencia. Por esos años me fui a trabajar a Tijuana, BC. En este lugar conocí al veterano comunista Blas Manrique, con el que organizamos el Movimiento de Liberación Nacional con la presencia del Gral. Lázaro Cárdenas del Río

Después se vinieron las luchas contra la represión y por la legalización del Partido Comunista Mexicano. Allí anduvimos Arnoldo Martínez Verdugo, Valentín Campa, Gerardo Unzueta Lorenzana, Rincón Gallardo y un grupo grande de jóvenes que poco a poco se fueron convirtiendo en los nuevos ricos de la “izquierda” Pero a decir verdad, en ese entonces éstos también libraron importantes batallas políticas e ideológicas. Los comunistas escribíamos, debatíamos, organizábamos a los obreros y exigíamos justicia y libertad. Algunos de los “revolucionarios” de hoy, sólo están alcanzando el grado de lacayos. En 1976 y 1982 cuando lanzamos a Valentín Campa y a Arnoldo Martínez Verdugo como nuestros candidatos a la  Presidencia de la República, las calles y el zócalo de la ciudad de México, se cimbraron al paso de la gente. En 1985 Arnoldo fue secuestrado por gente de Lucio Cabañas. Antonio Franco, Eduardo Montes Manzano y yo, fuimos los enlaces con el Partido de los Pobres para lograr su libertad.

Aunque muchos de aquellos líderes murieron, se hicieron viejos o defeccionaron de la lucha revolucionaria, muchos años después los que quedamos seguimos empeñados en cambiar las cosas en México. Algunos  viejos como yo, seguimos caminando por calles y colonias hablando y organizando a la gente. Otros más jóvenes, van por ciudades y campos entrando en contacto con los pueblos originarios.  Hablando con el México profundo para recoger de él la sabia que nutre la lucha por la transformación social.

Una parte importante de mis sueños sigue siendo ver a México salvado de las alimañas que hoy lo gobiernan. Si eso ocurre o no, es lo de menos. Quiero morir pegado a la cuña, como dicen los campesinos. A ese aditamento tan rudimentario y tan importante que aprieta el timón con el arado en los quehaceres de los agricultores de antaño. Quiero ver crecer a los miles de Jóvenes que parieron el #YoSoy132. A estos jóvenes que admiro y respeto porque haciendo honor a su juventud y a su inteligencia, enfrentando a los gorilas de Marcelo y de Mondragón el 1º de diciembre. Sé que los miles y miles de compatriotas que andamos construyendo MORENA, hartos de los lacayos y de los trepadores, no descansaremos en la lucha por alcanzar el cambio verdadero

Confío en el pueblo de México, porque este es un pueblo que sabe luchar. Lo hizo contra los españoles, los norteamericanos, los franceses. Estuvo al lado de Juárez durante la Reforma, derrocó al Dictador Porfirio Díaz y lo hará sin lugar a dudas con los dictadorzuelos de pacotilla que en lugar de cerebro traen colorete en los cachetes. Si esto lo veo, mejor. Pero esta montaña de sueños de la que está hecha mi vida, no se derrumbará porque sé que la revolución, no es una cuestión de voluntad. La historia registrará las batallas por venir y en ellas estarán los jóvenes. Esos valientes muchachos que hoy son encarcelados, reprimidos y perseguidos porque temen a su saber y a su inteligencia. Es verdad que hoy todos somos presos. Pero un día alcanzaremos la libertad y ésta la convertiremos en montañas de sueños, en escuelas y en jardines. En las plazas públicas jugarán los niños y descansarán los ancianos. Los jóvenes llenarán los espacios públicos para hablar de la vida y no de la muerte. Los cuarteles serán bibliotecas y los policías traerán libros en lugar de armas para matar y agredir a la gente. El futuro será de los ciudadanos, de aquellos que no le tienen miedo a morir, que ya luchan y viven por la justicia y la esperanza

Jesús Sosa Castro,. Militante de izquierda de toda la vida. Escritor, articulista.