Una palomita para los senadores

El que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria. De nosotros depende cuidar nuestra salud. De nadie más es responsabilidad.

 Manuel Narváez Narváez* / A los Cuatro Vientos

Hace 10 años, como integrante de la LVIII legislatura federal, tuve el interés de presentar iniciativa con carácter de decreto, para reformar la Ley General de Salud en materia de publicidad. Dicho de manera coloquial, mi intención era que todos los productos endulcorados, básicamente los refrescos, fueran obligados por ley, a etiquetar sus envases con la leyenda: «el abuso en el consumo de este producto es nocivo para la salud». Tal cual como se expresa en el artículo 217 del referido ordenamiento con relación a las bebidas alcohólicas.

 Mi entusiasmo se desvaneció cuando consulté a un compañero de bancada, de profesión médico. El interfecto me aseguró que la ingesta desmedida de cierta marca de refresco de “cola” no era detonante para desarrollar diabetes. El único referente con el que contaba entonces eran los casos de familiares y amigos que habían desarrollado dicha enfermedad como consecuencia de los altos consumos de estas bebidas ricas en azúcares. Para colmo, mi compañero era miembro de la Comisión de Salud, por lo que mi propuesta, seguro estuve, no  pasaría.

 En aquellos ayeres recuerdo que envíe un artículo comentando la propuesta, a un rotativo local que me hizo el favor de publicarlo, quizás por el cargo que desempeñaba, más que la convicción de hacerlo por compartir la preocupación.

Tuvieron que pasar 4 legislaturas y cientos de miles de mexicanos fallecidos por diabetes o por enfermedades relacionadas con la ingesta desmedida, sí, de comida rica en grasas, pero también de productos endulzados con altas cantidades de azúcares. Y pasar a ocupar el primer lugar mundial de consumo per cápita de bebidas de “cola”, con más de 160 litros al año. Muy por encima de los Estados Unidos que tiene un tres veces más población que México.

Afortunadamente, aunque es inusual,  dos senadores comprendieron la urgencia y necesidad de atajar el grave problema de la diabetes y la obesidad en el país, por lo menos gravándolos con una tasa del 20%, que además de darle más recursos al Estado Mexicano, envía un mensaje claro de las funestas consecuencias por el abuso en la  ingesta de refrescos.

Obesidad y Diabetes dos grande males a la salud de los consumidores de refrescos

La iniciativa presentada por la senadora Marcela Torres Peimbert (PAN) y Mario Delgado (PRD), detalla ampliamente en la exposición de motivos, los elevados índices de consumo entre la población, los costos para la atención de los padecimientos y los porcentajes de mortandad. La aprobación de la reforma, la inmediata promulgación y su respectiva reglamentación, es un avance de gran relevancia ya que otorga herramientas e información para prevenir mayores daños a los consumidores.

Ciertamente es mejor que se etiqueten con la leyenda ya descrita, los productos enlistados en la reforma, porque ayuda a crear conciencia sobre los males que provoca el consumo desmedido de bebidas enriquecidas con altos porcentajes de azúcares; sin embargo, esa tarea queda pendiente a corto plazo, y debe alcanzar lo referente a la publicidad.

Como dato informativo, la campaña mundial de la Organización Mundial de Salud (OMS) contra el tabaquismo influyó en gran medida para la contención de los padecimientos originados por fumar. Hoy casi todos los países prohíben anuncios de los cigarros, lo mismo sucede con legislaciones de muchas naciones que prohíben la publicidad de bebidas alcohólicas en los estadios y relacionarlas con los deportes.

Insisto, es un medida satisfactoria, pero no hay que fiarse de los productos, todavía la mayoría, que su abuso y como alternativa de los “refrescos”, también contienen altos porcentajes de azúcares y sodio (en cantidades abundantes, son responsables de la retención de líquidos e hipertensión). Las bebidas energizantes, los “tés” y las denominadas “light”, son igual o peor de dañinas si se consumen en exceso; y por si no lo sabían, todas ellas son distribuidas por los mismos franquiciantes refresqueros, lecheros y chocolateros. Tengo el análisis de los valores calóricos de cada una de ellas.

Referencia en la Ley General de Salud:

TITULO DECIMO TERCERO

Publicidad

CAPITULO UNICO

Artículo 300.- Con el fin de proteger la salud pública, es competencia de la Secretaría de Salud la autorización de la publicidad que se refiera a la salud, al tratamiento de las enfermedades, a la rehabilitación de los inválidos, al ejercicio de las disciplinas para la salud y a los productos y servicios a que se refiere esta Ley. Esta facultad se ejercerá sin perjuicio de las atribuciones que en esta materia confieran las leyes a las Secretarías de Gobernación, Educación Pública, Economía, Comunicaciones y Trasportes y otras dependencias del Ejecutivo Federal.

Artículo 301. Será objeto de autorización por parte de la Secretaría de Salud, la publicidad que se realice sobre la existencia, calidad y características, así como para promover el uso, venta o consumo en forma directa o indirecta de los insumos para la salud, las bebidas alcohólicas, así como los productos y servicios que se determinen en el reglamento de esta Ley en materia de publicidad.

P.D. Los únicos que han ganado en esta vorágine del dulce veneno, son los franquiciantes y los dueños de las televisoras, que han amasado fortunas exorbitantes por la venta de sus productos y la publicidad de éstos.

 * Manuel Narváez Narváez. Editorialista de diversos medios de comunicación desde 1988. Ex -Diputado Federal y Local por Chihuahua. Ex Delegado de la Reforma Agraria. Múltiples cursos de Marketing Político y de Seguridad Nacional en USA. Director del periódico digital alcontacto.com.mx
mnarvaez2008@hotmail.com

Twitter: @manuelnarveaz65