Una educación para el desarrollo sustentable


Las circunstancias internacionales y experiencias propias nos sustentan la aseveración de que la educación es de los pilares fundamentales para el desarrollo sustentable de pueblos, naciones y regiones.

Víctor Manuel Barceló R./Forum

 Los hechos corroboran que naciones y pueblos, que por diversos rumbos y en distantes momentos de la historia universal llegaron, o están avanzando hacia su bienestar y felicidad generales, cuentan con sistemas educativos que efectivamente forman a sus pobladores para afrontar, con éxito y liderazgo, la ruta de vida personal y la colectivamente determinada.

En base a la adecuada preparación de sus poblaciones, logran desarrollos científicos y tecnológicos, adecuados a los requerimientos de su entorno regional, amenazado de mil modos y, en ocasiones, dan pautas a sus líderes para incursionar en la competencia universal por la hegemonía sobre la economía, la política y la vida toda de otros pueblos.

German Escorcia nos recuerda la ruta evolutiva de las sociedades, en cuanto a su conocimiento: de la transformación de materias primas a la de materia gris. Es el salto de la información al conocimiento, de allí a la sabiduría, diríamos; el vigoroso incremento de la velocidad en todos los órdenes de la vida, que puede llevar a los pueblos a superar su pobreza, mediante la inclusión de todos, en el desarrollo que se vaya obteniendo. Para ello habrá que seguir a las fuerzas directrices que nos llevan a un lenguaje de imagen y a la movilidad del conocimiento.

En ese proceso, se considera que para el 2020, tendremos un sistema con “extraterritorialidad” de oferta, competido entre interesados de todas las regiones, considerando, tanto la singularidad de los contenidos y presentaciones, como las facilidades de ingreso y tolerancia de los objetivos. Pueblos y naciones tendrán la capacidad de acceder, igual al tamaño de su decisión y voluntad soberana, al encuentro de su futuro.

En defensa de la educación crítica y científica

En ese contexto, la enseñanza-aprendizaje será móvil, terminando con los muros de las aulas que separan a éstas de las comunidades cercanas y lejanas (incluidas las científicas, a través de la definitiva conexión con el ciberespacio (concreción de escuela segura y escuela siempre abierta). Saltando las tapias del aula involucraremos a las comunidades en el proceso de educación para la vida, sin más límites que nuestra capacidad de asombro y captación-procesamiento del conocimiento en ruta a la sabiduría que purifica los pasos de la humanidad.

Entre tanto, en educación se avanza en la construcción del conocimiento de manera colaborativa, creando las habilidades cognitivas más allá del simple consumo de la información. La meta es ampliar las vías de acceso al conocimiento para superar inequidades, aprovechar la conectividad en la adquisición y desarrollo del conocimiento para adquirir personal y colectivamente, la competitividad que requiere incursionar en la sociedad del conocimiento e innovar para atender a lo nuestro, como ruta a la apropiación de nuestro presente y participar en la evolución al futuro.

El sojuzgamiento que pueden lograr sobre regiones y pueblos, las apetencias imperiales, también se relaciona con los niveles educativos que esos pueblos muestren para atender necesidades, crecimiento ético, económico, social y espiritual de sus pobladores. Si el analfabetismo, ausentismo escolar en diversos niveles educativos, deserciones y rezagos, preparación precaria del profesorado y otras calamidades, no son atendidas en su interrelación con miseria y pobreza que detienen el crecimiento y bienestar, esos pueblos cuentan con escasas armas para afrontar las penetraciones imperiales, siempre en busca del control y explotación irracional de los recursos de todo tipo, inscritos en suelo y subsuelo de su territorio, como en el alma nacional.

La visión y misión de sus gobernantes para buscar el derecho universal a manejar sus recursos naturales y humanos (de superficie y en las entrañas del territorio en el primer caso y la diversidad cultural, hoy amenazada en el segundo) como les dicte el interés de sus gobernados, cuenta definitivamente y es la base para el bienestar.

En lo interno, para definir políticas que fortalezcan la vida y obra de sus compatriotas, empezando por una ruta educativa –de la inicial a la universitaria– que les dé las competencias (conocimientos, habilidades y herramientas intelectuales y manuales) que les lleven a liderar sus áreas de acción, en todos los ámbitos que, en el proceso de la evolución personal y colectiva vayan haciéndose presente, en la carrera por la evolución vital individual y de grupo, para el crecimiento sustentable.

La posición y acción gubernamental en lo externo, también depende de la formación de sus dirigentes (el nivel educativo logrado y las tendencias o competencias adquiridas en las escuelas y medios en que se formaron). De nada le sirve a una región tener una plantilla de profesionistas del más alto rango, formado en las más prestigiadas universidades y centros de estudio extranjeros, si eso les llevó a perder la noción de tiempo y lugar en que debe impulsarse el crecimiento de la nación propia, sin ungirla a designios externos, que llevan al abismo económico, ambiental y social. J.R. Poinsett señaló a ése como el camino para la conquista de Latinoamérica, por medio de líderes formados en sus universidades, con la conciencia de incorporar ideas y formas de vida ajenas a las de nuestros ciudadanos y pobladores en general.