La boda del primer galán de Hollywood, Rodolfo Valentino en Mexicali, B.C. en 1922

Corría el año de 1921 y bajo el ardiente sol del desierto de Yuma, Arizona, se filmaban escenas de El Sheik, cinta de la Paramount estelarizada por una de las mayores figuras del Hollywood del ayer. Era Rodolfo Valentino, prototipo indiscutible del latin lover, poseedor de un magnetismo ante el cual caían rendidas las mujeres, hechizadas por el misterio y el erotismo que emanaba quien entonces encabezaba el elenco de aquella historia de jeques árabes que enloqueció a las bisabuelas, al grado tal que cuando se exhibió, los motivos orientales invadieron el territorio de la moda y el diseño.

Enrique A. Velasco Santana /A los Cuatro Vientos

           Así, en los descansos de la filmación protagonizada por aquel hombre de extraña seducción  que luego se convertiría en un personaje de leyenda cuya fama perdura hasta nuestros días, técnicos y artistas se trasladaban a la cercana Mexicali, Rodolfo Valentino acompañado en ese momento con la estrella Agnes Ayres con quien protagonizaba “El Sheik”. Las constantes visitas de Valentino a Mexicali durante las semanas que duró el rodaje en el año de 1921, dieron la oportunidad de conocer al señor Otto Moller  presidente  municipal del poblado y cabecera del entonces Distrito Norte de la Baja California.

Hay que mencionar que entonces imperaba en los Estados Unidos la Ley Volstead, mejor conocida como la “Ley Seca”, que había entrado en vigor el 16 de enero de 1920 y  siguió vigente hasta 1933. Esto dio lugar a un dinamismo económico sin precedente en las poblaciones fronterizas tanto canadienses como mexicanas, a partir de la producción y venta de alcohol y por supuesto “juegos de azar”.

Jean Acker en 1921

Rudy, ya como bailarín profesional, conoció a Jean Acker con la que formó parte del elenco de una comedia musical, y  con la que caso más adelante, pero tras protagonizar “Camille” (1921), la co-protagonista Alla Nazimova le presentó a la mujer que lo haría sufrir un calvario, a la directora artística y de vestuario que ejerció una gran influencia y “dominación” en la vida y trabajo del idolatrado actor, Nathasa Rambova, Valentino la vio y se enamoro de ella.

El romance de Rambova  y Valentino iba viento en popa en 1922, y tomando unas merecidas vacaciones en Palm Springs a principios de mayo de ese año y acompañados de unos amigos decidieron trasladarse a Mexicali a comer comida china y tomar unas cervezas Mexicali-Beer.                     

Pues bien, el desenlace de las visitas de este personaje tuvieron su punto culminante –y colocaron a Mexicali en el mapa mundial-, el 12 de mayo de 1922, día en que Valentino y la Rambova se casaron en la que habría de convertirse en “la ciudad que atrapó al sol”. Los testimonios que han llegado hasta nuestros días hablan de todo un acontecimiento con tintes de novela. La boda se celebró en una casa de la calle Lerdo # 544 que pertenecía a Otto Moller, quien era el presidente municipal y fungió como testigo de honor de este acontecimiento.

Existe el libro de actas de matrimonio de esta ésta boda donde están plasmadas las firmas de Rodolfo V. Guglielmi y de Nathasa que firma con verdadero nombre que era Winifred también el de Otto Moller y otras firmas de testigos. Yo personalmente vi en Mexicali a principios del siglo actual este documento en un museo itinerante llamado “La época del Prohibicionismo” de la Universidad Autónoma de Baja California.

Y se cuenta que aquello se convirtió en toda una fiesta popular, pues la Banda del 25 Batallón puso la nota musical en plena calle y al evento llegó todo el pueblo y numerosos periodistas.  Al caer la tarde, el alcalde y el jefe de la policía acompañaron a los recién casados al hotel Internacional, terminando así una jornada cuyos ecos resuenan aún en la memoria antigua de la ciudad.

Rodolfo Valentino y Natacha Rambova

Este hecho llevó al actor de origen italiano a los tribunales bajo la acusación de bigamia al incumplir una ley de California que obliga a esperar un año entre divorcio y matrimonio. El divorcio con Jean Acker salió en marzo de 1922 y se caso con la Rambova en mayo. Pero el actor del cine mudo era el rey en la década de los años veinte y todo quedo en un arreglo económico.

Rodolfo Valentino tenía un nombre maratónico, nació en la calle Via Veneto # 24, con el nombre de Rodolfo Alfonso Raffaele Pierre  Philiberti  Guglielmi de Valentina d’ Antonguolla, era italiano de origen, nacido en la pequeña ciudad de Castellaneta, en Taranto, el año de 1895. Llegó a los Estados Unidos en 1913 en calidad de inmigrante y a sus inicios como bailarín de salón (fichando) siguió una vertiginosa carrera cinematográfica. Su primer estelar Los cuatro jinetes del Apocalipsis, en 1921, fue un éxito completo. Luego siguió precisamente El Sheik, para muchos la mejor de todas y, después de Sangre y Arena, su nombre aparecía en todos los periódicos y revistas de Estados Unidos.

“Media 1.80 de estatura, moreno, pies pequeños y su frente aparecía como un triángulo bajo los cabellos lisos, negros, brillantes como lámina”, así lo describió un periodista de la época. El escritor norteamericano John Dos Passos señaló: “Con Los cuatro jinetes… se convirtió en el gigoló de los sueños de todas las mujeres”.

No obstante la fascinación que ejercía sobre el sexo femenino, surgieron murmuraciones acerca de una encubierta homosexualidad. Incluso se ha dicho que un despistado Mussolini tenía sobre su escritorio el retrato de Rudy y se enorgullecía al sostener que el actor representaba el prototipo de la masculinidad italiana, provocando con ello la ironía de los americanos. Como quiera que fuese, después de una tormentosa relación con la Rambova, llegó a su vida una hermosa mujer polaca-rusa que pasó a la historia del séptimo arte como Pola Negri. Pero el idilio no habría de durar mucho: la vida del ídolo venía marcada por el destino con un final prematuro.

La muerte de Valentino a los 31 años en la ciudad de Nueva York, a donde había acudido al estreno de El hijo del sheik, confirma y acrecienta su leyenda. Oficialmente, el deceso ocurrió como consecuencia de una úlcera sangrante complicada con una peritonitis,  con el tiempo se supo que no hubo tal enfermedad, sino que un senador lo sorprendió haciéndole el amor a su esposa, le dio un balazo en el estomago, el político uso su influencia para que la policía y los médicos del hospital a donde fue llevado declararan que había muerto de “peritonitis”.

Rodolfo Valentino en 1922, en Sangre y arena.

El 23 de agosto de 1926 expiró Rodolfo Valentino  suscitando una cauda de reacciones extremas entre sus fanáticos: suicidios, mujeres que afirmaban esperar un hijo suyo; en la vieja Italia, el dictador Mussolini dispuso que se enviaran 15 de sus camisas negras (soldados fascistas) a los funerales y la prensa neoyorkina publicaba: “ni siquiera los funerales de Lincoln contaron con tanta gente…”

Estos fueron los hechos más relevantes de una existencia que dejó su huella en la historia del cine, y una viñeta pintoresca en la memoria colectiva de los mexicalenses. Sólo resta anotar que, con esa profunda paradoja que es a veces la vida, según el periodista norteamericano Harold J. Stinson, Rodolfo Valentino afirmó alguna vez: “No tengo hogar, no tengo mujer que me ame desinteresadamente, no tengo hijos ni tampoco tengo un amigo sincero. Sólo poseo un perro que me amaría aun si yo no fuese quien soy. He equivocado mi camino, soy un fracasado. Me siento terriblemente solo y prisionero de un personaje que me sofoca. Que estas palabras mías sirvan de lección a quienes hubieran tratado de envidiarme o de imitarme”.

¿ Gigoló o héroe? A quien le importa, Rodolfo Valentino fue el epítome del glamour exótico en las películas de los años veinte. Era la edad de la juventud flameante, cuando las flappers de pelo corto y faldas también cortas, bailaban el Charleston, un ritmo nuevo para una nueva generación liberada.

*Enrique Velasco Santana. Editor, Ensayista y Cronista Independiente de Baja California y Jalisco. Colabora en el suplemento Identidad, del periódico El Mexicano. Los lunes participa  en el Noticiero Fórmula-Tijuana, en el 950 A.M. en el segmento “Cita con la Historia”.(revistafundadores@yahoo.com.mx)