Otra puntada de fin de sexenio

Calderón entrega los premios de Ciencias y Artes después de menospreciar a las ciencias y a las artes durante todo el sexenio.

La Jornada

México, DF. Tres días antes de dejar el cargo, de manera apresurada y sorpresiva, el presidente Felipe Calderón entregó los premios nacionales de Ciencias y Artes 2012, anoche en Los Pinos.

Los galardonados recibieron el aviso el lunes por la noche.

Ellos son el poeta Francisco Hernández, en el rubro de Lingüística y Literatura; la pintora Joy Laville; el músico Arón Bitrán, pilar del Cuarteto Latinoamericano, y el arquitecto Fernando González Gortázar, los tres en Bellas Artes. Los historiadores Caros Marichal Salinas y Carlos Muñoz Izquierdo comparten el de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía. El físico Rubén Barrera y Pérez, la astrónoma Susana Lizano Soberón (ambos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México) y el especialista en computación, el chiapaneco Carlos Coello Coello, fueron distinguidos con el de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales.

El bacteriólogo del Instituto Politécnico Nacional, Sergio Antonio Estrada Parra, fue galardonado en Tecnología, Innovación y Diseño. Comparten el de Artes y Tradiciones Populares: el músico rarámuri Antonio Camilo Bautista Jariz, quien no pudo llegar a la ceremonia en Los Pinos, debido a lo precipitado de la invitación. El artista comparte el galardón con la Cofradía de San Juan Bautista, de Zacatecas, y la comunidad de músicos tradicionales formada por las familias Vega-Utrera, de la región de Los Tuxtlas, Veracruz.

Músico rarámuri no pudo llegar

En el acto efectuado en el salón Adolfo López Mateos, de Los Pinos, Calderón entregó por última vez los Premios Nacionales de Ciencias y Artes 2012. Allí bromeó y se dirigió de manera personal a los galardonados y mencionó sus logros.

En su despedida de la comunidad de intelectuales y artistas, justificó la ausencia del músico rarámuri Antonio Camilo Bautista, quien no pudo llegar.

Luego, expresó gratitud a la comunidad científica, a los intelectuales de México por «estos años que hemos compartido y que hemos tenido coincidencias y discrepancias. Han sido seis años de libertad en materia de arte y ciencia».

Calderón, quien recordó al escritor Carlos Fuentes porque siempre expresaba que en México el arte y la cultura no se agotan, manifestó que la libertad es fundamental para dejar que el espíritu humano inunde las potencialidades de las personas.

Indicó que en los años recientes luchó por dar un espacio vital y de respeto a los científicos y creadores.

Con semblante relajado, el presidente afirmó que le gusta el Premio Nacional de Ciencias y Artes, porque «nos hace conocer y aprender de los demás la gran valía y los tesoros que existen entre los mexicanos, que a veces no sabemos apreciar».

Al referirse a la artista Joy Laville, destacó la brillante trayectoria de la viuda del escritor Jorge Ibargüengoitia, a quien citó para describir la pintura y escultura de la galardonada: «El mundo que representa la obra de Joy es un mundo interior, alegre, sensual y melancólico».

Hizo algunas bromas, por ejemplo, cuando habló de la obra de Marichal Salinas, pues mencionó algunos de sus libros publicados, entre ellos: “La nueva historia de las grandes crisis financieras, que no ha leído, pero ahora tendré mucho tiempo para leerlo”.

Correspondió al científico Carlos Artemio Coello Coello, pronunciar este año el discurso de agradecimiento en nombre de los galardonados, no obstante que en el protocolo oficial estaba anunciado que sería el académico Carlos Muñoz Izquierdo.

Calderón en la ceremonia de premiación: La simulación

Coello, en su intervención de apenas cinco minutos, solicitó a las autoridades «que no se olviden de los científicos».

Categórico, sostuvo que el dinero que se usa para educación e investigación científica y tecnológica «no se gasta, sino se invierte, y tarde o temprano esa inversión trae dividendos». Aseguró que ha sido testigo de cómo países que tienen igual o más carencias que el nuestro, como India, han apostado muy fuerte a la creación de más universidades y centros de investigación públicos, sabedores de que esa es la llave para el progreso económico. «Los mexicanos siempre nos hemos distinguido por nuestro ingenio, el cual es una muestra palpable de nuestra enorme creatividad y del gran potencial de nuestra gente», subrayó. «Creo que este recurso humano con el que contamos es la mayor riqueza de este país y sería una verdadera lástima desperdiciarla. Esta es una apuesta que no podemos perder y de la que seguramente ningún gobierno podrá arrepentirse.»

Indignación por el caso Sada

Durante toda la gestión calderonista, la comunidad cultural reprochó al gobierno federal el retraso en el anuncio de los ganadores de los máximos reconocimientos a la comunidad cultural y científica del país, calificando el hecho como un desdén.

De acuerdo con la convocatoria de este año, los dictámenes emitidos por jurados, con los nombres de los ganadores, debieron estar listos a más tardar el viernes 28 del pasado septiembre.

Al llegar al poder, Calderón, en su primer año entregó con retraso los premios. Los correspondientes a 2007 los dio en febrero de 2008, después de un desayuno privado, por lo que la ceremonia transcurrió de manera cordial.

En 2009, de plano no se eligió a un premiado para dar el discurso. De manera improvisada, Calderón solicitó en plena ceremonia al compositor Arturo Márquez decir algo, a lo que el músico respondió entre titubeos: «Mi palabra es la orquesta, la música», y enseguida la Orquesta Juvenil Carlos Chávez tocó el Danzón número 2.

Esa mañana, el escritor Carlos Montemayor, otro de los galardonados, había publicado en estas páginas un texto titulado Discurso no requerido, en el que afirmó: «Todo sistema gubernamental, todo grupo en el poder, descalifica a quien se atreva a cuestionarlo. Para el poder son enemigos e incluso criminales en potencia. Esa actitud permanente de subestimar al que impugna, al que no piensa como nosotros o nos cuestiona, muestra la actividad del hombre político no como acción pura, sino como una peligrosa y dañina labor de ficción y riesgoso encubrimiento».

En 2010 correspondió al historiador Enrique Krauze agradecer los reconocimientos al presidente; mientras en 2011 el acto protocolario se realizó con la ausencia de dos premiados y sin un discurso crítico.

En aquella ocasión no asistieron a recibir su galardón el escritor Daniel Sada, reconocido en el rubro de Lingüística y Literatura, quien falleció el 18 de noviembre de ese año ni Wilbert Herrera, quien murió el 27 de octubre de 2011, sin enterarse de que fue reconocido en el área de Artes y Tradiciones Populares.

El caso de Sada indignó a varios de sus colegas, pues, ya hospitalizado, luego de un penoso periplo de su esposa en busca de apoyo económico para tratar la enfermedad del autor de Casi nunca (Anagrama, 2008), corrió durante días el rumor de que Daniel recibiría el estímulo federal sin que las autoridades quisieran confirmarlo. El escritor tuvo la certeza de esa información una horas antes de fallecer.

Así fue como Calderón trató de librar las críticas o reclamos de científicos e intelectuales.Cada persona, comunidad o grupo galardonado recibirá o compartirá por rubro 650 mil 833 pesos, y un diploma.

30 de Noviembre de 2012.