En memoria del líder ferrocarrilero Valentín Campa

 «Oigan señores el tren, oigan el tren caminar/ oigan los silbidos que echa cuando ya va caminando…»

-El tren, son jalisciense-

 María Fernanda Campa:

Espero se encuentre bien. Un poco tarde hago llegar a usted unas palabras para recordar a su padre. Me hubiera gustado enviarle esto desde ayer, 25 de noviembre. Sólo quiero que sepa que Valentín Campa no se olvida; me queda claro que la mejor forma de recordarlo es ser congruente como él lo fue: más hechos que palabras. Aún así, me atrevo a hacerle llegar estas líneas.

Reciba un abrazo fraterno y solidario.

Bárbara Vallejo Araiza*

Conocí parte de la historia de Valentín Campa Salazar**, mexicano y luchador social, cuando todavía era pequeña. A la distancia, comprendo que hay ciertas cosas que sólo se clarifican al llegar a la edad adulta y es que tal vez, el paso del tiempo es el que nos muestra la importancia de ciertas cualidades en las personas. Hoy entiendo que hay dos características admirables en el ser humano, quizá porque son muy difíciles de encontrar: integridad y congruencia. Pues bien, ambas las tenía Valentín Campa.

Por lo que he leído sobre él y escuchado en voz de mucha gente que lo conoció, sé sobre sus primeros empleos como trabajador en diversos lugares: nadie le contó cómo eran las condiciones laborales en México, él las conocía, las vivía en carne propia. No fue ajeno ni insensible con sus compañeros obreros y  tomó el camino de la lucha social como el fin más noble para tener un país equitativo y justo.

No es mi finalidad escribir sobre la historia de su papá, todo lo que siguió usted lo sabe mejor que yo: persecuciones, encarcelamientos, vivir en las sombras… pero nada de eso lo detuvo y fue firme hasta el final de sus días. Encuentro necesario mencionar lo de Lecumberri. Siempre me ha parecido una vergüenza todo lo que ocurrió en ese lugar, el favorito de quienes detentaban el poder. Ahí muchos de los luchadores sociales fueron encarcelados y Campa no fue la excepción. A él como a tantos, se les privó de la libertad (física) pero no de sus ideas, esas quedaban intactas, libres.

Valentín Campa y Demetrio Vallejo fueron líderes de este histórico movimiento ferrocarrilero que escribió una de las páginas más gloriosas del sindicalismo mexicano.

Y esa misma vergüenza y tristeza experimento cuando pienso en el olvido histórico, ese que se ha convertido en la versión moderna del «Palacio Negro de Lecumberri». ¿Qué somos si no recordamos? ¿En qué nos convertimos cuando pasamos de largo la vida, la lucha de hombres ejemplares como Valentín Campa? Creo que de alguna forma, seríamos cómplices de los verdugos que han intentado a lo largo de la historia, aplastar los movimientos que buscan un México igualitario y justo.

Pienso en Valentín Campa y los ferrocarriles porque a ambos los recuerdo. Al primero no lo conocí físicamente. Al segundo sí, y todavía evoco el sonido que hacía allá, en la estación de Buenavista. Del tren ya no queda nada más que el recuerdo. De Campa queda todo: su lucha es voz que no calla.

 *Carta escrita por Bárbara Vallejo Araiza, estudiante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) a su maestra María Fernanda Campa, con motivo del aniversario luctuoso de su padre, el líder ferrocarrilero Valentín Campa.
**Valentín Campa Salazar (Monterrey, Nuevo León, 14 de febrero de 1904 – 25 de noviembre de 1999) fue un luchador social, dirigente junto a Demetrio Vallejo de la huelga ferrocarrilera mexicana de 1959;  militante del Partido Comunista Mexicano, del que fue candidato presidencial en 1976, cuando el PCM aún no tenía registro electoral. Campa también fue fundador del Partido Socialista Unificado de México.

 27 de Noviembre de 2012.