Juvencio, un periodista canta-autor de parodias

En memoria del periodista chihuahuense Juvencio Estrada López, en su séptimo aniversario luctuoso, «A los 4 vientos» comparte este texto escrito el día de su fallecimiento.

 Olga Alicia Aragón Castillo

Juvencio Estrada López, el periodista, el canta-autor de parodias, el altruista que recolectaba juguetes para los niños huérfanos; el hombre de mirada limpia y amable sonrisa, el compañero siempre solidario, el tenaz reportero de los movimientos sociales y de las causas nobles. El amigo que nos alegraba con sus canciones, con su humorismo y con sus ocurrencias, se nos ha ido en una muerte sorpresiva, tempranera.

El pasado domingo 20 de noviembre, a la edad de 48 años, Juvencio falleció de un infarto.

Todos los momentos trascendentales su existencia, incluido su último día, fueron marcados por fechas simbólicas.

Juvencio nació un 31 de diciembre (1956), con el coqueteo de quien le guiña el ojo a la vida anunciando el principio de un nuevo año. Y así, como quien se carcajea de la dientona disparando imaginaria carabina 30-30, abandonó este mundo en aniversario de revolución y revuelta. Si hasta pareciera que escogió la efeméride para inventar su última parodia.

Sabrá Dios cómo le hizo Juvencio para protagonizar su adiós, él que nunca fue un ser protagónico, él que de manera tan sencilla y profesional discretamente abría su libreta de reportero para escribir la nota y anticipar la cotidianidad que se hace historia. En su sincera modestia, seguramente jamás imaginó que un día todo su mundo giraría en torno suyo y que ese su mundo era y es tan grande, porque se integra de docenas, de cientos de familiares, amigos y compañeros a quien irradió con su trato siempre cariñoso, amable y solidario.

Si el amor fuese el antídoto contra la muerte, ese fatídico domingo Juvencio habría resucitado sólo de sentir la fuerza amorosa de su esposa Maru y de sus hijos Pamela, Alberto y Homero, de sus hermanos y de toda su familia, pero también el cariño inmenso de sus compañeros de oficio y de tantas personas con quienes cultivó profundas relaciones de amistad, de camaradería.

Juvencio fue sin duda una de los seres más queridos en nuestra comunidad, especialmente en el gremio periodístico y, por supuesto, en esa familia de la iglesia-pueblo a la que perteneció desde su infancia.

Juve, como cariñosamente le decíamos sus amigos, realizó en el Seminario Regional de Chihuahua sus estudios de Secundaria, Preparatoria y de Filosofía y Letras, ahí también estudió Teología. En 1982, en la víspera de su cumpleaños, en otra fecha jocosamente simbólica -28 de diciembre, “Día de Los Santos Inocentes”-, contrajo matrimonio con María Eugenia (Maru) Larrazolo, a quien conoció dos años antes en Monterrey, Nuevo León.

Maru y Juvencio procrearon tres hijos: Pamela Eugenia, quien heredó el don de gente de ambos y cumplió 20 años el pasado 6 de mayo; Juvencio Alberto, hermoso joven de 19 años (cumplidos el pasado 26 de julio en otra simbólica fecha: “El asalto al cuartel Moncada”); y Homero, el más pequeño, nacido el 11 de noviembre de 1997, quien parece haber heredado el carácter chispeante de su padre.

La trayectoria periodística de Juvencio, al igual que la de otros periodistas egresados del Seminario -entre ellos Ángel Otero, Francisco Ortiz, Carlos “Charly” Alvarado y Leo Zavala-, inició en 1984 en el desaparecido periódico Novedades de Chihuahua, donde fue incorporado al oficio por el también exseminarista Raúl Gómez Franco. Posteriormente se sumaría a este grupo Juan Manuel Andazola, primero en el Semanario “Ahora”, dirigido por el ya desaparecido Elías Montañez, y posteriormente en el Diario de Chihuahua.

Juvencio Estrada, periodista y canta-autor.

Como reportero, Juvencio cubrió diversas fuentes informativas, fundamentalmente las agropecuarias, pero a lo largo de su trayectoria se distinguió por reportear y escribir constantemente toda la información relacionada con los movimientos sociales, fuesen de campesinos, de deudores de la banca, de los defensores de los derechos humanos, de los colonos o de las feministas. De hecho, Juve siempre escribía de todo lo que estuviese relacionado con las causas más nobles de la sociedad, mediara o no una orden de trabajo de sus jefes de información, porque entre sus cualidades periodísticas destacaron además de su sensibilidad y conciencia social, su tenacidad y ahínco.

En los últimos meses, Juvencio fue uno de los más atractivos colaboradores del madrugador programa radiofónico “Entre líneas”, transmitido de lunes a viernes de las 6:00 a las 7:00 a.m., por Megaradio 9.20. Bajo el nombre artístico “El Grillo Trovador”, Juvencio amenizaba una sección de este programa denominada “El palomazo musical”, cantando melodías de su inspiración en las que conjugaba sus aficiones musicales y su oficio de periodista, con un gran sentido del humor.

“Para recordar a los políticos que no están muertos, que están vivos, que sufren, que lloran, que sienten y tienen errores; que comen y hacen del baño como nosotros”, solía decir el Juve, “esta vez dedicaremos nuestro palomazo musical a …”, y se aventaba de su ronco pecho la ocurrencia musical del día.

Por más escabrosos que fueron los temas periodísticos del día, sabía editorializar en un “palomazo” el sentir de la gente.

Ahí va, a manera de ejemplo, una de las parodias de Juvencio Estrada, escrita cuando apenas empezaba la matazón que enlutó a miles de familias chihuahuenses, por la guerra entre los cárteles del narcotráfico recrudecida a partir de que el capo sinaloense Joaquín El Chapo Guzmán se fugó de la cárcel al inicio del gobierno de Vicente Fox y emprendió la disputa de esta frontera al cártel de Juárez.

Es un tema que, desgraciadamente, no pierde actualidad. Se canta con la tonada de la canción infantil “Un elefante”.

LOS EJECUTADOS

Un ejecutado se balanceaba
sobre la puerta de su carro;
como los polis no investigaban
fueron a echarse otro cristiano.

Tres ejecutados en cinco días,
era el balance de la Procu;
como no había ni un detenido
fueron a echarse otro cristiano.

Cuatro ejecutados en diez días,
un baño de sangre citadino;
como no había ni un detenido
fueron a echarse otro cristiano.

Seis ejecutados en treinta días,
estaba asustada ya la gente;
como no había ni un detenido
fueron a echarse otro cristiano.

Siete ejecutados en cuarenta días,
era una masacre nunca vista;
como no había ni un detenido
fueron a echarse otro cristiano.

Cien ejecutados son los que se esperan
en el transcurso de este año;
y ni un detenido se espera en la cárcel
derivado de este motivo.

Juvencio, extrañamos ya tus ocurrencias, tu talento, tu sonrisa…te extrañamos.