Predicar con el ejemplo

Doctor Álvaro de Lachica B. / Alianza Cívica / El Vigía

Ensenada B.C. – Pues nada, que según el Secretario de Salud de Baja California, José Guadalupe Bustamante Moreno, los bajacalifornianos ocupamos el tercer lugar del top ten en obesidad del adulto e infantil y  efectivamente, según las últimas estadísticas, nos ubican en los primerísimos lugares de la gente con sobrepeso.

El estigma de que estamos barrigones, es una verdad de a kilo, que pesa mucho, pero por supuesto que el calificativo no es para nada gratuito, es más, podríamos señalar que la abundancia del tejido graso en la anatomía de los cachanillas, es determinado desde las más altas esferas de la cúpula empresarial, pero con el beneplácito de las autoridades de Salud y se erige como una de las consecuencias de libre mercado que nos domina, en donde solo tiene importancia las ganancias, sin tener en cuenta los desastrosos efectos en la salud de la paisanada.

Son muchos millones de pesos de ganancias que se generan en la comercialización de estos productos basura, que lo mismo se distribuyen en centros de trabajo, que en escuelas y hasta en hospitales, donde supuestamente deberían de poner el ejemplo y no permitir la venta de este tipo de productos en máquinas expendedoras que son la llave maestra para entrar a todos los centros de alta concentración de personas.

Es paradójico que en clínicas y hospitales del Sector Salud, se sigan expendiendo alimentos chatarra, mientras son satanizados en campañas mediáticas auspiciadas por el sector salud.

Sin embargo, el colmo de los colmos es que las mismas autoridades de salud, se manifiesten incapaces de prohibir la instalación de máquinas expendedoras de alimentos chatarra en las salas de espera para pacientes y familiares, como sucede desde hace años en la Clínica Hospital de Issstecali, en la ciudad de Ensenada,  limitándose nada más a hacer campañas para que sus derechohabientes, niños y adultos obesos se alimenten sanamente y realicen ejercicios físicos  para cuidar de su salud.

Es esta la posición más cómoda, viendo desde lejos el problema y concretándose nada más a crear conciencia sobre el mal que causan estos productos, sin entrar de lleno en la verdadera solución que consiste en erradicar y prohibir su comercialización en los sitios que están bajo su tutela y supervisión.

Es insensato que las autoridades de Salud, malgasten el dinero haciendo campañas preventivas contra la obesidad, pero por otro lado, habría que darse una vuelta por cualquier hospital público y nos vamos a dar cuenta que su entorno está colmado de vendedores ambulantes ofreciendo tamales, tortas, tacos y chescos; pero el colmo es que dentro de sus instalaciones, además de estos mismos vendedores  que se introducen  disimuladamente dentro de los hospitales a hacer la venta, se encuentren estas máquinas expendedoras que no ofrecen precisamente frutas y verduras.

Por un lado los directores de Salud, se les llena la boca con la cantaleta de que este gran problema de salud,  requiere de mucho tiempo para su arreglo, pero la realidad es que si no se avocan hoy mismo para  evitar la proliferación de comida basura, que daña la salud propiciando la obesidad, que tanto está afectando a la población bajacaliforniana, de poco o de nada servirá realizar actividades físicas entre los niños y jóvenes dentro de los centros educativos antes de entrar a los salones de clase, si no retiran la irresistible tentación que se les presenta en las maquinas expendedoras, en las tienditas o en las cooperativas escolares.

Es tiempo de atacar el problema de frente y acabar hoy mismo con el verdadero mal que es la prohibición total de la comida chatarra en las escuelas y hospitales, donde las autoridades tienen el poder total para hacerlo. Erradicar las maquinitas expendedoras de sabritas, churrumais y todo tipo de frituras, que van en contra de la sana alimentación.

Nos gustaría saber la justificación para permitir la instalación de dichas maquinitas en el Hospital de ISSSTECALI. Si no se predica con el ejemplo, entonces sean congruentes. No importa si se tiene que pasar sobre intereses económicos, cuales quiera que ellos fueran.  Si queremos acabar con el mal, hay que acabar primero con las verdaderas causas, no hay de otra.