La Rectoría de la UABC "chicanea" en los tribunales los litigios que provoca

Daniel Solorio Ramírez / A los Cuatro Vientos

A mis colegas profesores de Derecho UABC, Mexicali, Ensenada, Tijuana, laboralistas y todo interesado en Derecho del Trabajo,  y por supuesto en los asuntos de nuestra casa de estudios, tengo a bien informarles que en mi juicio laboral 769/ 2012 contra el falsario despido de que fui por órdenes de Felipe Cuamea (en la foto a la izquierda) fui objeto, (sí, objeto, y no sujeto) el pasado lunes 22 de octubre ocurrió lo que sigue:

1. Ese día no pudo continuar la primera audiencia en su etapa de contestación a la reconvención porque los abogados de Felipe Cuamea, encabezados por nuestro colega Roberto Castro Pérez, pidieron llamar a juicio como terceros interesados a las secretarías de Educación Pública y de Hacienda y Crédito público del gobierno federal,  a quienes  por tanto se ordenó  emplazarles  en sus domicilios oficiales de la ciudad de México, y la audiencia se pospuso para las nueve horas del próximo 27 de noviembre.

Es altamente probable que cuando llegue esa fecha, sea necesario diferir de nuevo la audiencia porque aún no van a estar en devolución los comprobantes del emplazamiento a esas secretarías del Presidente de la República.

Roberto Castro Pérez, también profesor de nuestra casa de estudios, sabe que esas dependencias son absolutamente ajenas al litigio; que nada pueden aportar y que no les incumbe jurídicamente lo que ahí se discute, pero insistió, por escrito, en que la Junta de Conciliación y Arbitraje les llamara; así se ordenó hacerlo, y la Junta  suspendió la audiencia, previendo tentativamente el 27 de noviembre para su continuación.

2. También sabe Roberto Castro Pérez, abogado de Felipe Cuamea (su experiencia se lo dice, y además entiende de Derecho desde que era alumno) que el sólo hecho de llamar a juicio a esas dependencias atora el procedimiento por al menos tres o cuatro meses, y si tiene suerte más de seis, y que se dan casos en que demora ocho o nueve meses.

Una vez que agote esta táctica dilatoria, encontrará otra, tal vez, lo que no le hace un gran honor a una defensa jurídica de una institución educativa del más alto nivel como es la nuestra.

3.   No es fácil entender la conducta procesal de la defensa de Felipe Cuamea, sedicente rector de la UABC;  usualmente los representantes patronales quieren que los juicios laborales se tramiten con agilidad; procuran que no duren mucho tiempo en los tribunales porque los «salarios caídos» corren por cuenta de la parte patronal; pero en este caso es precisamente la «parte patronal» o sea la rectoría de nuestra casa de estudios (no me gusta decirle «parte patronal» a la cabeza de nuestra institución educativa, pero … ¡¡ni hablar, eso le gusta ser!!) quien promueve la demora,  quien obstaculiza el procedimiento; quien interpone tácticas dilatorias etcétera.

4.-  No estoy interesado en que la Tesorería de mi universidad (que es la de todos) me pague salarios caídos; lo que quiero es regresar a mi actividad ordinaria en la Facultad de Derecho y anexas.

El dinero universitario no debe usarse en pagar injustamente ese tipo de gastos que en nuestra casa de estudios no debieran suscitarse; no hay motivo académico, ni educativo, ni político que lo justifique.  La rectoría no debiera propiciar esos derroches de dinero universitario.

5.-  He procurado decir a quien quiere oír que mi interés reside en que el caso se esclarezca lo más pronto posible; que nuestro sedicente rector Felipe Cuamea, quiera escuchar que «Recursos Humanos»  no tuvo ningún motivo legal para rescindir mi relación de trabajo y que si me dedica los diez minutos que le tengo solicitados desde el 13 de marzo del año en curso, seguramente me reinstalará de inmediato.

Podrá saber que la rescisión que dictó carece por completo de veracidad porque no falté a clases los diez días que falsariamente me fueron imputados.

6.- Le tengo pedida una cita desde el mismo día de mi expulsión disfrazada de  rescisión laboral; sospecho que Felipe Cuamea está incómodo por no sé qué cosa, y que quiere que el juicio  demore por años, y que Roberto Castro Pérez, su abogado, le está siguiendo la corriente, en contra de los intereses de nuestra casa de estudios.

Quedo a sus órdenes para cualquier aclaración en el siguiente correo electrónico:

danielsr21@hotmail.com