Relacionan sismo con la extracción de agua

Iglesia de Santiago. Lorca, España.

Cuando se llenan las presas aumenta la frecuencia con la que suceden los sismos. Algunos científicos sospechan que este fue el motivo por el que en 2008 se produjo un terremoto que causó la muerte de 80 mil personas en la provincia de Sichuan, China. Ahora hay evidencia de lo contrario: sismos provocados por la extracción de agua subterránea. Un equipo de investigadores presidido por Pablo González , de la Universidad de Western Ontario, encontró evidencia de ello en el terremoto de magnitud 5.1 que sacudió a la ciudad de Lorca, España, el 11 de mayo de 2011.

Lorca está situada al sureste de la península Ibérica, en la Región de Murcia, en la zona con más actividad sísmica en ese país. Pero también es una de las regiones en donde más agua se extrae del subsuelo, lo que ha causado que la superficie se hunda alrededor de 10 centímetros anuales, la tasa más elevada en Europa.

Junto con sus colegas, González usó información satelital para determinar como se movió el terreno antes y después del temblor. Luego desarrollaron un modelo mecánico para intentar explicar que tipo de tensiones pudo haber causado el movimiento.

Encontraron que el temblor se originó a muy poca profundidad, unos 3 kilómetros bajo la superficie, y que el terreno se movió principalmente en las zonas en donde se habían acumulado tensiones debidas a la explotación de acuíferos. Ambos hallazgos indican que, en el caso del sismo de Lorca, la extracción de agua fue “la gota que derramó el vaso”.

Los efectos de la acumulación de agua en presas o de la explotación de acuíferos, son secundarios en la mayor parte de los casos. Pero si hay una falla geológica cerca, pueden ser el fiel de la balanza que provoque un sismo y todas sus secuelas. Ambas condiciones son características regionales de Ensenada: hay numerosas fallas sísmicas y se extrae gran cantidad de agua del subsuelo. En el sismo de Lorca esta combinación produjo la muerte de nueve personas y se calcula que dañó al 80% de sus viviendas.

Citas: P.J. González et al. 2012, Nature Geoscience 5, 821. A. Witze, 22-10-2012, Science News