La senadora de Movimiento Ciudadano, Layda Sansórez, se exaltó en el debate de las comisiones sobre la reforma energética y lanzó “vayan y privaticen a la puta de su madre”, parafraseando al premio Nobel, José Saramago.

Omar Brito, Angélica Mercado y Daniel Venegas/ Milenio

La legisladora subió a la tribuna de la Comisión Permanente, donde se discuten la reforma energética, y poco a poco fue subiendo el tono.

Reclamó que al argumentar que, desde su punto de vista, es una reforma privatizadora, los senadores Graciela Ortíz (PRI) y Francisco García Cabeza de Vaca (PAN) soltaban carcajadas.

“Compañeros que están tan animados, aquí divirtiéndose, mientras nosotros nos partimos aquí el alma, porque nos sentimos sumamente deprimidos de lo que está sucediendo en este país, pero ríanse, creo que habrá tiempo para llorar su vergüenza”, expresó.

Sansóres se burló al señalar que su argumento de los priistas y panistas de que no es privatización la reforma, es que no aparece la palabra privatizar en el dictamen.

“Yo no sé si son inmorales, si son ignorantes, si son candorosos, “es que no viene la palabra privatización”, hay mi amor, que lindo. No, no va a venir, peor la piensan y la ejecutan”.

“A pagar con petróleo señores, a pagar con lo que sea, y por eso me recuerda a Saramago, y por eso les digo nada más el final de sus palabras; ustedes  que quieren  privatizar y están con este animo de los tiempos nuevos, pues vayan, privaticen los sueños, privaticen la ley, privaticen la justicia, pero si quieren que haya realmente una privatización a fondo, vayan y privaticen a la puta de su madre que les parió y eso sería mucho mejor que lo hicieran por que al menos esa es suya, esta patria no les pertenece por que no se la merecen y no me vengan aquí persignarse “que insulto en esta tribuna”, insulto lo que le están haciendo a México, no tienen vergüenza”, asestó la senadora ante los aplausos de quienes se encontraban en las galeras.

laydaDiscurso completo de la senadora Layda Sansores en el siguiente video:

NR de 4Vientos: Este es el texto escrito por José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998:

Privatización, que se privatice todo

Fragmento de Cuadernos de Lanzarote (1993-1995)

Que se privatice Machu Picchu, que se privatice Chan Chan, que se privatice la Capilla Sixtina, que se privatice el Partenón, que se privatice Nuno Gonçalves, que se privatice la catedral de Chartres, que se privatice el Descendimiento de la cruz de Antonio da Crestalcore, que se privatice el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, que se privatice la cordillera de los Andes, que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo… Y, metidos en esto, que se privatice también a la puta que los parió a todos.

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La izquierda gana el debate pero perderá la votación de la reforma energética

El debate es largo y además no importa. Sobre los discursos sólidos de senadores como Manuel Camacho o Alejandro Encinas, se impondrá en los titulares la florida cita de Layda Sansores.

Arturo Cano/ La Jornada

Como en las épocas de la aplanadora priísta, la izquierda gana el debate y perderá la votación.

Algunos legisladores no ocultan su hastío con el prolongado debate. El coordinador de los senadores panistas, Jorge Luis Preciado, es uno de ellos. Baja a la sala de prensa a ver el futbol. Le preguntan si se debe a que el orador en turno es Manuel Bartlett. Se burla del petista: “Ya es demócrata, izquierdoso y revolucionario”. Y en eso está cuando cae el segundo gol del América. Como él es seguidor del Toluca, se marcha.

Igual, la alianza del PRI y el PAN tiene votos de sobra para aprobar la reforma constitucional, y así será aunque, en el debate, al senador priísta Daniel Amador Gaxiola se le pierdan los sujetos y se le escabullan los verbos. Se espera que por escrito sus palabras sean legibles, pero resulta peor. “Sí es duro hablar de una reforma constitucional. Las acabamos de hacer no hace mucho, tan sólo en la educativa, todavía tiene maestros en las calles…”

Además de ser conocido por sus fiestas de cumpleaños con diez mil invitados, Amador es líder de la sección 53 del SNTE y un repertorio de frases célebres: “Se pueden decir medias verdades o verdades completas, o medias mentiras…”

Le falta mencionar las mentiras completas. Mentirosos, se dicen cada 15 minutos los dos bloques en el Senado, en un debate que consume nueve horas.

El PRI y el PAN dicen que la izquierda miente cuando los acusa de querer privatizar el petróleo. El PRD y sus aliados dicen que “el PRIAN” quiere engañar a los mexicanos con una redacción tramposa de la reforma constitucional.

Manuel Camacho pone el acento en el tema de las mayorías que mandan en la democracia, eje discursivo trazado por el presidente Enrique Peña Nieto cuando el PRD anunció su salida del Pacto por México.

Dice Camacho que el argumento de que los partidarios de la reforma tienen mayoría es falso: primero, porque las encuestas indican que siete de cada diez mexicanos se oponen a la privatización; luego, porque Peña Nieto no tuvo esa bandera en la campaña electoral (“ni el propio candidato Peña se hubiera atrevido a plantearlo porque sabía que no iba a ganar la elección”).

Camacho rememora algunos momentos cumbre de su trayectoria. Dice, por ejemplo, que compañías petroleras trasnacionales le ofrecieron a él y a Vicente Fox –cuando ambos se perfilaban como aspirantes a la presidencia– apoyo a cambio de apertura. “Él lo aceptó y yo lo rechacé”.

El repertorio de lugares comunes en los discursos de panistas, priístas y verdes es más largo que las arenas del mar. El guión es simple: vivimos al borde de la tragedia energética; la reforma no privatiza; no hay salvación posible para ningún país del mundo si no es de la mano de los grandes capitales; y, ojo, mexicana, mexicano, tu recibo de luz y tu cuenta del gas te dejarán pronto con una sonrisa.

Sólo se oponen –resume el verde Carlos Puente– quienes viven amarrados a los “fetiches caducos de un nacionalismo estéril”.

El transportista y tricolor José Ascensión Orihuela reprocha: “La izquierda quiere ganar la voluntad ciudadana por un plebiscito, una voluntad que no pudo ganar en las urnas”.

Alejandro-Encinas-35935-37487Le sale al paso el ex jefe de Gobierno Alejandro Encinas: “En las urnas ustedes tampoco ganaron la propuesta de privatizar al petróleo, porque no solamente no estaba en su plataforma electoral, sino que se vieron obligados a modificar sus programas y sus estatutos… Es innegable un triunfo ideológico del PAN sobre el nacionalismo revolucionario del PRI, que se sometió a los intereses del poder económico”.

El discurso de Encinas es el más ovacionado por las bancadas de la izquierda. Compara la reforma con los tratados de Guadalupe Hidalgo, afirma que “ahora sí” hay un gobierno de coalición y refiere las contradicciones en distintas partes de la reforma propuesta: mientras el artículo 25 constitucional mantiene “inalienable e imprescriptible” de los hidrocarburos, un transitorio abre la puerta a licencias y contratos cuya modalidad estará a discreción del gobierno.

Las referencias históricas, que abundan en los discursos de la izquierda, no son del gusto de los panistas: “No sé en cuál siglo se quedaron ustedes”, dice el queretano Francisco Domínguez.

A los priístas, en cambio, les molesta más que se les acuse de privatizadores, pese a que han votado la venta de empresas públicas desde hace tres décadas: “En ninguna parte se establece que vaya a haber privatización. No insultemos la inteligencia de los mexicanos”, insiste la chihuahuense Graciela Ortiz.

Durante casi todo el prolongado debate militantes de Morena golpean las vallas con cucharas, cacerolas y piedras. El ruido no cesa. Se escucha en los pasillos y los patios del Senado, pero no en el salón de los debates. Una invitada del PRI pregunta: “¿Qué hacen?” Se le explica. “¿Y no se cansan?”

La nota será, sin embargo, que la senadora Layda Sansores fue “vulgar”, aunque lo que hizo fue citar al Nobel Saramago y sus Cuadernos de Lanzarote: “…que se privatice la justicia y la ley… que se privatice el sueño… Y, metidos en esto, que se privatice también a la puta que los parió a todos”.